18 ene. 2013

PREPARANDO "I DUE FOSCARI"

“L'ultimo abboccamento di Jacopo Foscari con la propria famiglia prima di partire per l'esilio cui era stato condannato”
 Francesco Hayez – 1838 – Gallerie d'Italia (Milán)

I due Foscari (“Los dos Foscari”) es una ópera en tres cuadros con libreto de Francesco Maria Piave y música de Giuseppe Verdi (1813-1901), cuyo estreno tuvo lugar en Roma el 3 de noviembre de 1844. La obra está basada en el drama de Lord Byron “The two Foscari” (1821), construido a partir de personajes y sucesos reales. La acción se desarrolla en Venecia en el año 1457.

Personajes principales:
Francesco Foscari, dogo (máximo mandatario) de Venecia (barítono)
Jacopo Foscari, hijo del dogo (tenor)
Lucrecia Contarini, esposa de Jacopo (soprano)
Jacopo Loredano, miembro del Consejo de los Diez (bajo)
Barbarigo, senador y miembro de la Junta (bajo)
Senadores venecianos y miembros del Consejo de los Diez (coro)

ACTO I:
Una obertura orquestal, sencilla y bien trabada, nos presenta a algunos de los personajes por medio de la sucesión de los temas musicales que los representan.

Retrato de Francesco Foscari
Lazzaro Bastiani
Museo Civico Correr (Venecia)
Nos encontramos en el palacio ducal donde se nos presenta sin preámbulos el conflicto. Por un lado el Consejo de los Diez, que está reunido para deliberar sobre el caso de Jacopo Foscari, hijo del “dogo” veneciano, a quien se acusa de actuar contra la república. Por otro lado, el reo, Jacopo, quien contempla por una ventana su querida Venecia, se lamenta de la triste situación a la que se ve abocado, al tiempo que nos confiesa su inocencia. El tenor expresa su tristeza en una clásica escena de recitativo, aria y cabaletta de la que destaca musicalmente la parte central, o sea el aria propiamente dicha, construida a base de frases largas e intensas.

En otra habitación Lucrecia, mujer de Jacopo, se lamenta de la suerte que le espera a su marido. Con otra aria de salida, Verdi caracteriza muy bien su personalidad. Sabe que él es inocente e intentará con todas sus fuerzas que se haga justicia. Sin embargo es informada de que Jacopo ha sido declarado culpable y condenado al destierro en Creta.

De nuevo en la sala del Consejo, éste comenta sorprendido la renuncia de Jacopo a defenderse, lo que refuerza su culpabilidad. Ser hijo del dogo no le eximirá del castigo.

Ilustración para "The two
Foscari" de Lord Byron
En la última escena de este primer acto -de lo más conseguido de la ópera-, el viejo dogo, Francesco Foscari, se encuentra solo en su habitación y se debate entre el cariño paterno y sus obligaciones como máximo mandatario. Sus frases de presentación son poderosas y profundas.

Cuando llega Lucrecia y le pide que haga algo para lograr cambiar la injusta sentencia, él le responde que debe anteponer su faceta pública a la privada. Ambos, en uno de los momentos más inspirados de la ópera, comparten su dolor por la suerte aciaga de Francesco. El inicial lamento del dogo, lleno de candor y dibujado magistralmente por frases de la más pura vena lírica verdiana, se funde de manera sencillamente natural con la rabia y la pena de Lucrecia. La serenidad del viejo y su inspiradísima música hacen de bálsamo y contrastan con la incontenida ansiedad de la joven.

ACTO II:
Palacio Foscari (Venecia)
De nuevo la orquesta nos pone en ambiente. Unas tristes e intensísimas modulaciones de viola y violonchelo nos dan cuenta de que Verdi ha comenzado su gran tarea de creador de ambientes desde el foso. Este comienzo del acto segundo devuelve el protagonismo al tenor. En la celda, Jacopo Foscari lamenta su triste situación lanzando al aire las palabras que resumen perfectamente su situación vital y el ambiente que recorre toda la obra: “notte, perpetua notte que qui regni” (“noche, perpetua noche que reinas aquí”). El joven Foscari, nervioso, desearía sustraerse a la condena pero sabe también que no podrá hacerlo. Seguidamente entra en delirio y se le aparece el fantasma de Carmagnola, condenado a muerte tiempo atrás por el Consejo. Fragmento al que dota, en su brevedad, de intensa y de noble música.

Lucrecia entra en la celda, comunica a su esposo la condena y trata de infundirle ánimo. El dúo entre esposos es de clásicas hechuras y, sin llegar a elevarse a las más altas cotas, no carece de belleza.

Francesco Foscari
Andrea Bregno
Palazzo Ducale (Venecia)
Poco después llega Francesco, que trata de consolar a su hijo. El terceto que sigue es un buen ejemplo de la irregularidad de este período creativo en el que Verdi no siempre encuentra lo mejor de su inspiración.

Aparece en último lugar Loredano, un anciano miembro del Consejo, que invita a Francesco, con poca delicadeza, a cumplir con su obligación: ha de firmar la condena de su hijo.

La última escena del acto nos traslada de nuevo a la sala del Consejo. Sus miembros solicitan al dogo formalmente la condena de su hijo. Ahora sabemos los cargos: ha matado a un Donato y ha colaborado con los enemigos de Venecia. El Consejo ha de hacer justicia. Francesco resume su drama interior con las palabras “saró dogo nel volto e padre in core” (“seré dogo en el rostro y padre en el corazón”). Jacopo, conducido por los guardias, se declara inocente pero su padre, sin titubear, firma la sentencia de exilio. Lucrecia, en un gesto conmovedor, se planta ante el tribunal acompañada de sus hijos. Cuando ve lo inútil de su intento, cae desvanecida. La presencia en este momento de todos los personajes, da lugar a la gran escena concertante de la obra, perfectamente elaborada, con la que se cierra el segundo acto.

ACTO III:
Francesco Foscari ante el León
Palazzo Ducale (Venecia)
El comienzo del último acto nos brinda uno de los pocos momentos felices y relajados de la obra. Es día de fiesta y en el puerto de Venecia el pueblo se dispone a asistir a un espectáculo de regatas. El coro se desahoga: “allegri orsú cantiamo” (“así que cantemos alegres”) y por un momento nos libera de tensión con una canción de gondolero. Pero ni siquiera esta escena coral se libra de lo negro de la trama porque Loredano, al observar al pueblo feliz, comenta que a la gente no le importa si el dogo que gobierna es un Foscari o un Malipiero. Esta información es clave para entender los acontecimientos. La condena de Jacopo tiene una sucia justificación de índole política: la llegada al poder nada menos que de un Malipiero, la familia rival de los Foscari.

Finalizada la breve intervención del coro, vemos aparecer al infeliz Jacopo, a punto de embarcar camino del destierro. El joven Foscari desea que el mar lo engulla y, en su emotiva despedida, ruega a su mujer que conforte a su anciano padre y que inspire en sus hijos el valor de la virtud. Es la tercera aria del tenor.

Plácido Domingo como
Francesco Foscari
Mientras tanto, en sus aposentos, Francesco Foscari, el viejo y agotado dogo veneciano, se siente impotente por no haber podido salvar a su hijo. Se recrimina ahora no haber hecho nada para salvarlo. Ya perdió tres hijos y ahora ha perdido al cuarto. Le pesa la inútil corona. Ya sólo desea morir y ni eso hará tranquilo: “e sul confin degli anni mi schiudono il sepolcro atroci afanni” (“y en el confín de mis años me abren el sepulcro afanes atroces”). El hermosísimo recitativo, ejemplo de canto dramático verdiano fuera del corsé del aria tradicional, es otro de los momentos inolvidables del barítono.

Pero he aquí que entra el senador Barbarigo con la noticia de que el verdadero culpable de la muerte de Donato ha confesado su crimen por escrito antes de morir. Vemos a Francesco, por primera y única vez, exultante. Ahora podrá demostrar ante el Consejo la inocencia de su hijo.

Pero, una vez más, la alegría no dura más que un instante y los acontecimientos se desbordan: entra Lucrecia portando la luctuosa noticia de que Jacopo ha muerto de tristeza en su camino al destierro. Lucrecia, en otra aria llena de fuerza, saca por última vez su rabia.

"Les deux Foscari" (Eugène Delacroix)
Musée Condé (Chantilly)
Entran los diez miembros del Consejo y Loredano comunica al dogo que se ha decidido su relevo en el poder. Éste, con gesto de recio abolengo, se resiste en un principio pero, sabiéndose acabado, entrega al fin el trono. Llega el aria de Francesco antecesora directa, por temática y por acentos musicales, del famoso “cortigiani vil razza dannata” de Rigoletto. El bufón reprochará a los cortesanos su falta de escrúpulos; aquí Foscari recrimina a los consejeros que paguen así al viejo guerrero, a su valor y a su fe.

En una escena llena de patetismo, el ya ex-dogo sale de la sala acompañado de Lucrecia. Ambos entonan su canto teñido de pesadumbre. Se escuchan las campanas que anuncian que el Consejo ha elegido un nuevo dogo. Nosotros ya lo sabemos: naturalmente, será un Malipiero. Francesco no puede más y, en manos de su nuera, expira.

COMENTARIO

Giuseppe Verdi
La obra pertenece al nutrido conjunto de óperas conocidas como “el Verdi joven” momento vital fecundamente creativo en el que el maestro de Busetto se encuentra en plena fase de búsqueda de nuevos caminos de expresión. Aunque este período es claramente irregular en sus resultados artísticos, en óperas como “I due Foscari” podemos observar el resultado de esta búsqueda, muy especialmente en la nueva concepción del personaje del viejo Francesco Foscari, ya el clásico barítono verdiano, con el que el compositor se adentra en la introspección psicológica y al que dota de gran fuerza dramática y buenas dosis de calidad melódica.

Los personajes de Jacopo, el Foscari joven (el tenor) y de Lucrecia, su mujer (la soprano), sin ser tan novedosos desde el punto de vista teatral, gozan también de un gran protagonismo y lucimiento a lo largo de la obra, especialmente en la ejecución de sus arias, atractivas musicalmente y de arriesgada ejecución. Jacopo tiene nada menos que tres y dos Lucrecia.

Leo Nucci como
Francesco Foscari
”I due Foscari” está llena de bellos pasajes. Del acto I destaca la perfecta fusión musical en el dúo de Francesco y Lucrecia. En el acto II es inolvidable la introducción al doliente y tétrico ambiente de la celda de Jacopo. En el acto III nos conmovemos con la triste y caída figura del dogo veneciano lamentándose en la soledad de sus aposentos.

”I due Foscari” es una de las pocas óperas en que Verdi experimenta con la técnica del “leit motiv” o mejor dicho en su caso “motivos de reminiscencia”, consistente en la identificación de distintos motivos musicales con los principales personajes del drama.

La obra, aunque oscura por su trama y por su ambientación, es sin embargo de agradabilísima escucha para el aficionado, que podrá disfrutar de muy buena música en las partes vocales y de algunos momentos muy logrados en la orquestación de un Verdi que iba poco a poco madurando como el gran genio musical y teatral que fue.



LA VERSIÓN DE VALENCIA amigos de la ópera de valencia

Plácido Domingp como
Francesco Foscari
La oportunidad de asistir a una representación de una ópera infrecuente de Verdi es siempre un aliciente para todo aficionado. Uno de los grandes atractivos de la misma es la presencia en escena de Plácido Domingo como Francesco Foscari. El cantante madrileño aborda en Valencia este interesantísimo rol de barítono que ya ha interpretado en la Ópera de Los Ángeles. Y siendo como es ”I due Foscari” una ópera de buenas virtudes orquestales, se espera con interés la prestación de la estupenda Orquesta de la Comunitat Valenciana al frente de la cual estará el director titular del coliseo, Omer Meir Wellber, quien ya triunfó en su presentación en Valencia con otro título verdiano, “Aida”.

Terminamos esta entrada con el recitativo, aria y cabaletta del tenor en el acto I ("Brezza del suol natio... Dal più remoto esilio... Odio solo, ed odio atroce") en la voz del gran Carlo Bergonzi, acompañado por otro tenor, Aldo Bertocci, la Orchestra Sinfonica di Milano y todos ellos dirigidos por Carlo Maria Giulini:


video de Addiobelpassato


Publicado por Íñigo de Goñi (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).
ennecus@yahoo.es

  • Podéis consultar el libreto de I due Foscari AQUÍ.

  • “I due Foscari”, de Giuseppe Verdi, se representa en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia los días 24, 27 y 30 de enero; y 2, 5 y 8 de febrero. Más información sobre repartos y venta de localidades, en la web del Palau de les Arts.
  • Duración aproximada: 2 horas y 15 minutos (Actos I y II: 80 minutos; Descanso: 25 minutos; Acto III: 30 minutos).

CRÓNICAS DE LAS FUNCIONES

      Amigos de la Ópera de Valencia.