26 may. 2013

PREPARANDO "OTELLO"

"Otelo y Desdémona" - Antonio Muñoz Degrain - 1881

Giuseppe Verdi (Busetto 1813-Milán 1901), tras haber estrenado Aida en 1871, había dado por concluida su exitosa carrera como compositor de óperas. Sin embargo, transcurridos unos cuantos años, algunos de los miembros de su círculo más íntimo trataban de hacerle ver que su talento estaba aún fresco y que no debía privar al público de una nueva obra maestra.

Giuseppe Verdi
Quien finalmente logró convencerle fue el editor Giulio Ricordi, que habló a Verdi de la posibilidad de poner música a la tragedia de Shakespeare “Otello, el moro de Venecia”. Para ello le presentó la adaptación que de ella había realizado el compositor y escritor Arrigo Boito. No sin los iniciales momentos de duda y tras un lento proceso de maduración, Verdi, que no se había podido sustraer al entusiasmo que le provocaba su adorado Shakespeare y que había quedado impresionado por la calidad de los versos de Boito, se puso manos a la obra hacia 1885.

Pasados algo más de dos años de intenso trabajo, Giuseppe Verdi estrenó exitosamente Otello, la que sería su penúltima ópera, en el Teatro alla Scala de Milán el 5 de febrero de 1887. La obra, cuyo estreno era esperado con ansia en el mundo cultural italiano, supuso un gran éxito y pasa hoy día por ser, para muchos, la ópera más conseguida de entre las veintiocho del prodigioso catálogo de su autor.

PERSONAJES PRINCIPALES
  • Otelo, un moro al servicio de la República Veneciana que ejerce de gobernador de la isla de Chipre (tenor).
  • Desdémona, una dama veneciana que se ha casado con Otelo tras huir de su casa por la oposición de su familia a la unión (soprano).
  • Yago, un alférez subordinado de Otelo, que aspira a un puesto de mayor rango  (barítono).
  • Casio, capitán de la guardia de Chipre (tenor).
  • Emilia, esposa de Yago y dama confidente de Desdémona  (mezzosoprano).
  • Rodrigo, caballero veneciano (tenor).
  • Pueblo de Chipre, soldados y embajadores venecianos (coro).

LA ACCIÓN
La obra se desarrolla en una ciudad del litoral de la isla de Chipre, en el ámbito de la República de Venecia, a finales del s. XV.

ACTO I
El barco en el que Otelo se afana por alcanzar el puerto es amenazado por una tormenta. Cuando consigue por fin arribar sano y salvo, el pueblo lo aclama alborozado. Otelo trae a su pueblo el parte de una nueva victoria contra los otomanos (“Alegraos, el orgullo musulmán ha quedado sepultado bajo el mar”).

"Otello y Desdémona en Venecia"
Théodore Chassériau
Yago, que aspiraba al puesto de capitán, no puede soportar que Otelo haya elegido en cambio a Casio para el cargo. Comienza entonces a urdir una trama en la que va a tratar de que Casio caiga en desgracia. Para empezar consigue involucrarlo, entre cantos y vino, en una pelea con el caballero Rodrigo. Casio es destituido fulminantemente por Otelo.

La parte final del primer acto la ocupa el bellísimo duo en el que Otelo y Desdémona, en el balcón y a la luz del crepúsculo, se declaran mutuamente su admiración y su amor, (“Gia nella notte densa s´estingue ogni clamor” En la densa noche se extingue ya todo clamor). Aquí podemos escuchar este final del Acto I en las voces de Plácido Domingo y Kiri Te Kanawa:


video de thecelticinme

ACTO II
Yago, tras confesarnos su naturaleza maligna (“Credo in un Dio crudel che m´ha creato símile a se” Creo en un Dios cruel que me ha creado a su imagen), prosigue su maquiavélico plan. Ahora convence a Casio de que debe acercarse a Desdémona para lograr que, con su mediación, Otelo le perdone. Casio y Desdémona hablan y Yago aprovecha para advertir a Otelo sobre una posible relación entre ambos. Éste, sin embargo, al principio no le da mucha importancia, pero cuando Desdémona solicita a Otelo el perdón para Casio, entonces Otelo se enfurece y comienza a dar crédito a lo que Yago le insinúa. El pañuelo de Desdémona cae y Yago aprovecha para apropiarse de él, escena que contempla su mujer Emilia.

Otelo está fuera de sí y quiere abandonar lo que ha sido su vida: las armas y el amor (“Ora e per sempre, addio, sante memorie, addio, sublimi incanti del pensier” Adiós, ahora y para siempre, santos recuerdos, adiós, sublimes encantos del pensamiento). Yago insiste y relata a Otelo cómo él mismo ha escuchado en sueños a Casio hablar amorosamente de Desdémona (“Era la notte, Cassio dormía…” Era de noche, Casio dormía…). Además le dice que ha visto en manos de Casio un pañuelo de Desdémona.

La llama de los celos ha prendido irremisiblemente en el moro y, lleno de ira, se une a Yago en un terrible juramento de venganza y de sangre (“Sí, pel ciel marmóreo giuro, per le attorte folgori, per la norte e per l´oscuro mar sterminator” Sí, lo juro por el cielo marmóreo, por los rayos torcidos, por la muerte y por el oscuro mar exterminador…). Escuchamos este fragmento en las voces de Tito Gobbi (Yago) y Mario del Monaco (Otelo):


video de VIVUSMUSICA

ACTO III
En sus habitaciones privadas Otelo pide a Desdémona que le enseñe el pañuelo que él le regaló como prenda de amor. Ella se da cuenta de que no lo tiene y, sin darle mayor importancia, vuelve a pedir el perdón para Casio. Para Otelo ya hay duda de la culpabilidad de su mujer y se lo hace saber entre terribles amenazas (“Impura ti credo” Creo que eres impura). Al escuchar sus amenazantes palabras y al observar su terrible semblante, Desdémona asegura que es inocente pero se da cuenta de la potencial brutalidad de su amado (“Esterrefatta fisso lo sguardo tuo tremendo” Contemplo aterrorizada tu tremenda mirada). Tras lanzar sobre ella las más duras acusaciones (“vil cortesana!”) la expulsa de la sala.

Otelo, solo y abatido, emite desesperado su llanto contra Dios (“Dio, mi potevi scagliar tutti i mali della miseria, della vergogna!” ¡Dios, podías haberme lanzado todos los males de la miseria y de la vergüenza!).

Mario del Monaco como Otelo
Entra Yago con Casio y, sabiendo que Otelo les escucha escondido, consigue que Casio hable de sus conquistas amorosas. Otelo, naturalmente, piensa que se refiere a Desdémona. Y más cuando ve en poder de Casio el pañuelo que Yago se ha encargado previamente de dejar en su habitación. Cuando Casio se marcha, Otelo promete acabar con Desdémona y Yago hace lo propio con respecto a Casio. Otelo se lo agradece y le nombra su lugarteniente.

En medio de la más terrible de las ofuscaciones mentales, Otelo recibe a los embajadores venecianos, quienes le anuncian que debe regresar a la capital y que Casio ha sido nombrado nuevo gobernador de Chipre. El moro, en medio de esta escena pública, arremete violentamente contra la desgraciada Desdémona. Otelo, tras sufrir un ataque, cae desvanecido ante un Yago triunfante.

ACTO IV
Ya es de noche. En su alcoba Desdémona recuerda bellos tiempos de su infancia acompañada por Emilia (”Canción del sauce”). Cuando Desdémona queda sola reza fervorosamente antes de quedarse dormida (“Ave Maria”). Otelo se acerca sigilosamente hasta la cama donde duerme ya su mujer. Tras contemplarla en silencio, la despierta y la conmina a rezar, pues ha decidido matarla. Ella suplica alegando una vez más su inocencia pero el moro no da marcha atrás y la estrangula.

Renata Tebaldi
como Desdémona
Entra Emilia y, cuando contempla a Desdémona agonizante, se da cuenta, para su horror, de que todo es obra de su taimado marido. Cuando entran Casio y Yago, Emilia cuenta cómo Yago se quedó con el pañuelo de Desdémona, lo que le delata ante Otelo. Yago huye perseguido por la guardia.

El moro, que en un instante ha sido consciente de su tremendo error, se desespera ante su necedad, su brutalidad y su injusticia y, en medio de una doliente y amarga despedida del mundo (“Niun mi tema se anco armato mi vede” Que nadie me tema aunque me vea armado), se hunde un puñal en el pecho tras haber besado por postrera vez a su esposa. Podemos escuchar aquí este final de la ópera en la voz del chileno Ramón Vinay, en una grabación de 1951:


video de IlgruppoDiDocci

COMENTARIO
Aunque la personalidad de Verdi se deja ver desde su primera obra maestra, Nabucco (1842), en realidad durante la primera parte de su carrera había compuesto óperas de corte bastante cercano al belcantista clásico, o sea perfectamente divididas en números cerrados (arias, dúos, tercetos, coros, escenas concertantes) y donde los personajes, bastante estereotipados, resultan teatralmente poco creíbles. Pero Verdi, ya desde temprano, había empezado a evolucionar plasmando su inequívoco sello especialmente en dos aspectos: en primer lugar, tratando de dotar al drama de una continuidad dramática, y, en segundo lugar, consiguiendo que la música ahondara más en la psicología de los personajes, que se vuelven así mucho más interesantes y complejos (sobre todo en la cuerda de barítono).

Si buena prueba de ello nos la dan obras de juventud como Macbeth (1847), de su época intermedia como Rigoletto (1851) y algo más maduras como Simon Boccanegra (versión revisada de 1881), en Otello (1887) vemos ya plasmada en toda su amplitud y perfección la culminación de esta evolución creativa. La obra se desliza de principio a fin con un esquema en el que los números musicales sueltos se sacrifican en casi total medida para quedar insertados en un continuum dramático y musical en el que la palabra se funde con la música y con el sonido de la orquesta. Hay quien ha querido ver en esta evolución un acercamiento al universo wagneriano. Así, desde el foso ya no se acompaña a las voces sino que el sonido de la orquesta se une a ellas para resaltar los movimientos dramáticos y los estados anímicos de los protagonistas.

Boito y Verdi
La fabulosa orquestación de esta ópera, sin duda en nada inferior a la de Wagner, es el resultado de tantos años de experimentación de Verdi en el mundo del teatro cantado. Verdi, ayudado por el excelente libreto de Boito, aportan así a la ópera italiana la profundidad que de la que en buena medida carecía antes de su llegada. De este modo la música será el instrumento privilegiado para transmitirnos los que sienten los tres personajes principales de la trama. Porque Otelo se paseará por la escena atribulado por unos celos desmedidos y de consecuencias brutales, Desdémona será la representante de la inocencia femenina en la que se cebará la injusticia y Yago nos enseñará todo el poder de la maldad humana y su carácter destructor. Y para todos y cada uno de estos aspectos del drama humano que es la vida tiene el maestro Verdi recursos en su paleta de plasmador de la psicología humana que tan magistralmente había captado antes Shakespeare.

LA VERSIÓN DE VALENCIA
Si asistir a una representación del Otello verdiano es siempre un acontecimiento para todo aficionado, en mayor medida lo es si se puede hacer de la mano de uno de los grandes maestros de las últimas décadas. Zubin Mehta se pone una vez más al frente de nuestra Orquestra de la Comunitat Valenciana, a la que él mismo califica como “de nivel mundial”. Otello, con su densidad y complejidad orquestal, es una obra ideal para disfrutar de este tándem de auténtico lujo que tendrá sin duda correlato de la misma calidad en el estupendo coro estable del coliseo.

Desdémona será la soprano italiana Maria Agresta, que ya nos deleitó la temporada pasada (Il trovatore) con su timbre finamente verdiano y su gran facilidad para la emisión de las notas en auténtico piano.

Para el rol de Yago, uno de los más complejos de afrontar de entre los barítonos de Verdi, esperamos con alegría y cariño la reaparición en nuestro teatro del cantante malagueño Carlos Álvarez, una de las pocas voces que en las últimas épocas pueden calificarse de “verdianas”.

Gregory Kunde
La elección del protagonista es siempre un asunto peliagudo por la escasez de voces que puedan afrontar con éxito el papel del moro. Tras varios cambios en el reparto parece que nuestro Otelo será finalmente el tenor norteamericano Gregory Kunde, quien viene de cantar el mismo papel en Japón. Se trata de un cantante tremendamente versátil pues, habiendo desarrollado buena parte de su carrera sobre el belcanto rossiniano, sin embargo cuenta con un instrumento más recio de lo acostumbrado para ese tipo de canto, lo que le ha permitido incorporar en los últimos tiempos a un personaje tan dramático como el moro de Venecia. Aquí podemos escuchar a Gregory Kunde interpretando en noviembre de 2012 el "Dio mi potevi scagliar" del acto III de Otello:


video de signorinaermione2


Publicado por Íñigo de Goñi y Atticus (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).

  • Podéis consultar el libreto de Otello AQUÍ.

  • “Otello”, de Giuseppe Verdi, se  representa en  el  Palau  de  les Arts Reina Sofía de Valencia los días: 1, 5, 11 y 16 de junio. Más información sobre repartos y venta de localidades, en la web del Palau de les Arts.


  • Duración aproximada: 3 horas y 30 minutos (Acto I: 40 minutos; Descanso: 25 minutos; Acto II: 40 minutos; Descanso: 25 minutos; Actos III y IV: 80 minutos).

CRÓNICAS DE LAS FUNCIONES