17 jun. 2013

ENTREVISTA A MARÍA JOSÉ MONTIEL


La mezzosoprano madrileña María-José Montiel es una de las cantantes más relevantes del panorama operístico nacional, con una exitosa carrera tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. En el Palau de les Arts de Valencia la pudimos escuchar el año pasado en la Novena Sinfonía de Beethoven que dirigió Riccardo Chailly, así como en la ópera Medea, de Cherubini, donde, acompañada por Violeta Urmana en el rol principal y bajo la dirección musical de Zubin Mehta, obtuvo un inmenso éxito en el papel de Neris. Precisamente, con motivo de su presencia en Valencia uno de esos días, tuvo la amabilidad de hacer una pausa en su trabajo para atendernos, y pudimos conversar con ella en una terraza cercana al Palau de les Arts, donde, mientras tomaba una horchata, comenzó contándonos cómo se inició en el mundo de la música y el canto.

MARÍA-JOSÉ MONTIEL: En mi casa se hacía música y se cantaba. Mi abuelo materno era barítono, aunque no se dedicaba a ello profesionalmente, sino como aficionado en diversos conciertos, pero guardamos el recuerdo de su voz, aparte de en la memoria, en un  disco de pizarra que quiso grabar con arias de ópera y zarzuela. Mi madre es pianista y desde muy niña me acompañaba al piano. Yo nací y crecí rodeada de música clásica, ópera, zarzuela, lied. Pero en casa también se escuchaban boleros, tangos, bossa nova…, bastante variedad de géneros musicales. Creo que casi aprendí a cantar y a hablar a la vez.  En Madrid empecé a estudiar música en el Conservatorio, en la cátedra de Pedro-María Lavirgen y con Ana-María Iriarte. Después me fui a Viena y una persona crucial en mi vida fue Olivera Miljakovic, soprano mozartiana que hizo toda su carrera con Karajan y Böhm. Mi formación siguió en Viena, donde viví cinco años. Entré en el Opernstudio de la ópera de Viena y allí hice algunos pequeños papeles.
A Viena sigo yendo casi cada año. Allí he cantado, por ejemplo, el Réquiem de Verdi con Riccardo Chailly en el Konzerthaus. También Luisa Fernanda con Plácido Domingo en el Theater an der Wien, o la Madelón de Andrea Chenier en la Staatsoper. También muchos conciertos en diferentes salas, en concreto dos en la Musikverein. Ahora voy a ir un par de semanas para trabajar mi repertorio.
Cuando estudiaba en el Conservatorio de Madrid la ópera se representaba en el Teatro de la Zarzuela. Iba con toda mi familia y hacíamos unas colas que se formaban para sacar las entradas que son ya casi una leyenda. Se hacían amistades en esas colas. Se entablaban charlas musicales. Era una afición muy bonita la de aquellos años. Hay gente que me recuerda con trenzas en esas colas a la salida del colegio.

AMICS DE L’ÒPERA I DE LES ARTS: ¿Recuerdas la primera representación operística a la que asististe?
MJM: Me parece que la primera fue una Norma de la Caballé en Madrid, con Fiorenza Cossotto. También se hacían ciclos de recitales líricos en el Teatro Real.  Recuerdo a  Miguel Zanetti acompañando a Elena Obraztsova y a muchas otras cantantes. Luego la vida me llevó a hacer muchos conciertos con él. Recordarlo me emociona mucho porque ya no está.

AOA: Tienes varios discos grabados con él.
MJM: Sí, me emociona mucho porque perder a Miguel fue como perder a alguien de mi familia, fue muy duro.

Violeta Urmana y Mª José Montiel
AOA: Las críticas de Medea han sido extraordinarias. En ABC: “Sensacional... Obligatoria” o en La Razón: “Sinceramente: si a usted le gusta la ópera, no debe dejar pasar la ocasión de ver esta Medea. En décadas no ha habido una más redonda y tardará en volver a haberla. ¡Enhorabuena!”. Se espera mucha gente para el próximo fin de semana cuando se podrá ver el viernes Trovatore, el sábado Tristán y el domingo Medea.
MJM: Sí, Medea es una ópera que no se hace casi y para mucha gente ha sido un descubrimiento. Además, en esta Medea hemos debutado todos, y es como si se hubieran reunido las energías del cosmos, del universo, para que todo confluya y se produzca algo muy bueno y muy hermoso. Tengo la esperanza de que después de esto se haga más, que sea más frecuente en el repertorio. Imagino que habrán venido a verla directores de otros teatros que pueden dar a esto una continuidad. El papel de Neris, que parece corto, a mi me ha dado una gran satisfacción.

AOA: Es corto pero intenso y permite lucimiento. El aria de Neris interpretada por ti ha sido uno de los momentos más intensos de la representación.
MJM: El aria de Neris es muy comprometida, muy lenta, hay que estar manteniendo una tensión, un apoyo y una conexión con el fiato muy grande. A veces, cantar más suelto, más rápido, es más fácil, aquí no puedes permitirte el lujo de despistarte. Cantarla me llena de entusiasmo y de emoción, porque es una música excelsa.

AOA: Y la obra en sí, Medea, es impactante.
MJM: Sí. Ya sé que todo el mundo al final, en la escena de los niños, se queda consternado. Yo los adoro, los miro entre cajas mientras les van poniendo la sangre y cuando abro la puerta, sé que los voy a ver y aún así siempre me impresiona. Me imagino lo que debe sentir el público la primera vez que lo ve.
Por otra parte, mi encuentro con Zubin Mehta ha sido uno de los momentos más maravillosos de mi vida musical. Está siendo una de las experiencias más extraordinarias. Estoy muy agradecida a la vida que me ha llevado a este momento, muy agradecida al teatro, al maestro. Él es una persona de la que emana una energía y una fuerza positiva, una especie de amor a la música tan grande que lo envuelve todo. Ya no vamos a hablar de su técnica de dirección que es excelsa o del sonido que extrae de la orquesta que es oro puro, desde el forte hasta el piano, como en el aria que yo interpreto. Hace que la música sea grande, no en el sentido de sonido grande, sino en el sentido de grandeza, de la importancia espiritual que tiene su música, de que hay algo que transciende simplemente al sonido, a la técnica de dirección. Hay una cosa interna en él, como artista, que la expande absolutamente a todos los que le rodean, su alegría, su simpatía, esa fuerza interior que transmite... es un privilegio.


AOA: Sabes que el maestro Mehta se está deshaciendo en elogios contigo. ¿Crees que puede ser el principio de una bonita amistad, como decía Bogart? ¿Puede desembocar en una relación profesional más estrecha? ¿Hay algún plan que se pueda contar?
MJM: Con el Maestro Mehta, cantaré Carmen en Israel en 2014 y 2015. Además, también en 2015,  Ulrica de Un Ballo in Maschera. Estoy muy feliz por ello. 

AOA: ¿Y con Lorin Maazel cómo fue tu relación?
MJM: La relación fue también muy buena muy cordial.

AOA: ¿En qué idioma os comunicáis normalmente?
MJM: Con Mehta hablo en italiano o en alemán. También hablamos de vez en cuando en inglés. Entre todos hablamos un poco de todo. Hay un ambiente muy bueno entre el elenco. De tranquilidad y de cordialidad, de relajación total. En la sala principal, además, la acústica es excelente y se canta muy a gusto. Es un placer.

AOA: ¿Y en el Auditorio?
MJM: Es una acústica bastante más seca. Yo no sé cómo se oye desde el público. Pero no es cómodo para cantar. No creo que esté diciendo algo que no se sepa. En el auditorio superior he hecho dos conciertos de zarzuela y una misa de Janácek. En la sala principal, Luisa Miller y Medea. Y la acústica de ésta última me parece maravillosa, se canta muy bien y me parece que llega muy bien. Las veces que he asistido como público ha sido estupendo sentir como corren las voces y como suena la orquesta.

AOA: Tu paso de soprano a mezzo, ¿te lo marcó tu voz, te lo aconsejó alguien, fue algo natural, un poco de todo?
MJM: Cantaba de soprano ya bastantes años y tenía un color que era mi color propio, como aterciopelado, con un centro que han calificado de rico. Ha surgido naturalmente, no hubo que hacer un cambio técnico de nada, simplemente cantar otro tipo de repertorio, la voz que estaba quizás un poco tirante en la zona superior, se asentó ella sola donde debió estar siempre. Las mezzos tenemos que dar  casi los mismos agudos que las sopranos aunque no con tanta frecuencia y además, salvo determinados roles, la escritura no insiste tanto en el pasaje superior. La mezzo tiene que trabajar bien el pasaje de las notas graves para no forzarlas nunca en el pecho.
Cuando tenía veinte años, me escuchó Teresa Berganza y me dijo: “tú eres mezzosoprano, estoy segura”. También me lo dijo, en Viena, Ileana Cotrubas. Luego la vida te va llevando. Tu propia alma musical, tu propia alma vocal, asimila que tienes otra cuerda, otro tipo de repertorio y unos años más tarde fue cuando cambié a mezzosoprano. Pero no tuve que hacer una remodelación de la técnica, la voz estaba colocada, únicamente que al tener un centro tan robusto, carnoso o aterciopelado, ahí la voz sonaba muy bien. Entonces la voz se asentó en el cuerpo que es lo que hay que tener, la voz conectada con el cuerpo.

AOA: ¿Por qué todas las mezzos españolas cantan Carmen?
MJM: Canto Carmen porque me gusta, porque me llaman muchísimo de los teatros para cantarlo y es un papel fascinante. Casi todas las mezzos, y no necesariamente españolas, lo cantan. Es un rol de un atractivo muy grande, tanto para el público como para el cantante. Aparte de los colores de voz, Carmen tiene un abanico de facetas psicológicas impresionante de principio a fin. Es una rompedora, es una mujer modernísima para su época, luchadora, trabajadora. En un mundo de hombres, lucha contra el poder impuesto.

AOA: Carmen la has cantado hasta en la República de Buriatia, de la Federación rusa.
MJM: Sí, su teatro es una preciosidad, antiguo. Me llamó un director joven español, Borja Quintas, que trabaja mucho en Rusia. Me gustó mucho la experiencia, el país está situado en Siberia, en la frontera con Mongolia. Notas muchísimo la filosofía de la meditación, tema que me interesa mucho. Nos llevaron a ver templos fuera de la ciudad y cuando ves esas estepas, esas llanuras, te das cuenta de por qué ahí tan cerca, en el Tibet, ha surgido la gran búsqueda de la paz, la meditación. Es tal la amplitud, las distancias, el silencio…

AOA: Para prepararte los papeles, además de tu formación musical y de canto, ¿qué preparación dramática practicas para desarrollar la complejidad de los personajes?
MJM: Me suelo documentar en la literatura. Antes de Carmen leí el libro de Prosper Merimée. Tuve también muchas conversaciones con José-Carlos Plaza, el gran director de teatro, y con los directores de escena. También busco en la literatura el momento histórico de la época. Aunque luego el contexto histórico te lo cambian en algunas producciones. Pero no pasa nada, a mí el premio que me han dado ha sido con la Carmen de Bieito que me entusiasma, porque concibe a Carmen, no como a la malísima que lleva a los hombres a la perdición. El que la mata es él, don José. ¿Que ella le lleva al mundo de los contrabandistas y de los gitanos?, es verdad, pero él tiene la opción de no ir y sin embargo se va con ella. No es ella la única responsable que le lleva a la “malísima vida“. Lo vemos también en la vida real, e igual ocurre en el caso de Medea.
Cuando a veces me dicen: “qué tontería es la ópera, qué absurdo, todos se mueren, qué cosa, qué ridiculez...”, les digo: “pero en la vida ¿qué pasa?, poned las noticias...”. La ópera son las grandes pasiones de la vida, el amor, la venganza, la lealtad, los grandes temas. Por ejemplo, las óperas de Mozart. Cosí fan tutte es de las óperas más tristes que te puedes imaginar, es una ópera sobre la traición, al final no sabes cómo termina porque no te imaginas cómo esas parejas pueden volver a estar juntas ni sabes quién con quién. La ópera es mucho más que: te clavo el puñal y me bebo el veneno.
Lo importante sería la carga dramática y cómo se expresa a través del canto y de la música. La música es muy importante. Francisco Nieva, el gran dramaturgo y director de escena con el que he trabajado, me decía: “María-José sigue la música, que la música te lo dice todo”. La música de Verdi te va llevando, te dice lo que tienes que hacer, Puccini hasta te pone las indicaciones.


AOA: Has cantado en el Liceo, en el Real, en la Scala, en París, en Viena... ¿Qué teatro te falta por cantar que eches de menos?
MJM: El Colón de Buenos Aires. Canté en el Avenida cuando se reinauguró, canté con Plácido Domingo, fue un concierto precioso. El público de Argentina es muy caluroso, pusieron pantallas por las calles, la gente bailaba y festejaba. Pero el Colón es un teatro al que me encantaría ir.

AOA: ¿Qué opinas de los recortes en materia de cultura?
MJM: Sin cultura se vive en la oscuridad, en la ignorancia. Sin cultura el mundo va claramente a peor, porque el saber y la cultura es lo que nos hace desarrollarnos y ser mejores personas. La formación a los jóvenes en la cultura, la filosofía, en las cosas hermosas de la vida, los convierte en mucho mejores.
El momento es muy duro. Y muchas veces la cultura también es lo que evade. La música, la pintura, la escultura... La cultura nos salva muchas veces. De las cosas más bonitas que me han pasado en la vida es cuando alguien va al camerino y te dice: “muchísimas gracias porque yo estaba con una depresión muy grande y en esas dos horas en las que le he estado oyendo cantar  me he evadido de mis problemas y no tengo nada más que palabras de agradecimiento”. Se me llenan los ojos de lágrimas de ver que, gracias a algo que me encanta hacer, he podido ayudar a otra persona. No hay nada más bonito.

AOA: Jorge de León nos hablaba un día de la soledad del artista.  De cómo un día podías tener una noche de tremendo éxito, con el camerino lleno de gente, salir del teatro cargado de adrenalina y acabar cenando solo o llamando al servicio de habitaciones. ¿Es este uno de los aspectos más duros de la carrera?
MJM: Sí, puede ser uno de los momentos duros de la carrera. Viajar solo es muy duro, pero es una cosa que tenemos que asumir, hay otras veces que te puede acompañar alguien, tu marido, tus padres. Pero a veces no puede ser y has de viajar solo y hay que aceptarlo y acostumbrarse. Es la soledad del cantante. En ese sentido tengo bastante suerte porque suelo estar acompañada de mi marido, de mi familia.

AOA: Eres una de las cantantes que más emoción transmites en directo, y además se nota que te emociona la música. Esa emoción que se siente en el escenario, ¿te puede dificultar la interpretación, puede ser un obstáculo para cantar?
MJM: Soy una persona muy emocional, muy emotiva, pero hay que intentar no llegar a llorar o a que te traicione la emoción. En algunos momentos, como en el último acto de Carmen, acabas realmente conmocionada. Después de una función sigues, efectivamente, cargada con toda la adrenalina.

AOA: ¿Cuánto tardas en recuperarte después de una Medea, cuándo vuelves a ser María José y dejas de ser Neris?
MJM: Al día siguiente de la representación estás hecha polvo de cansancio. La noche después de una función se duerme mal, está la carga emocional, aunque estés muy cansada no se duerme bien, sigues con una presión muy grande. Además estos días hay mucha emoción en el teatro.

AOA: Hemos hablado antes de directores. Yendo a los cantantes, ¿hay algunos con los que te hayas sentido más a gusto en el escenario?
MJM: He tenido siempre muy buena suerte con los repartos, no sólo con los cantantes extranjeros. Por ejemplo, los dos últimos don José que he tenido: Jorge de León y Marcelo  Puente (éste último aunque es argentino está afincado en España) han sido estupendos. En cuanto a colegas grandiosos, cantar con Plácido Domingo es una experiencia fuera de serie por la energía que emana de él. También me gustaría citar a Jaume Aragall porque es una persona que en el escenario es tan generoso que te ayuda muchísimo a cantar. Y a Vicente Sardinero, y muchos otros más… no quisiera dejar a nadie, pero es muy difícil.

AOA: La canción española siempre está presente en tus recitales. En España parece que está un poco minusvalorada.
MJM: Estamos intentando por todos los medios que no se menosprecie, igual que la zarzuela. Hay un tema de esnobismo que hace que no protejamos nuestro propio patrimonio, es un problema, al parecer, del carácter español.

AOA: ¿Siguen existiendo divos en el mundo de la ópera?
MJM: Menos que antes, pero todavía quedan algunos o algunas. Pero, salvo alguna rara ocasión, yo he tenido muy buena suerte con mis colegas.


Muchísimas gracias por atendernos y te deseamos los mayores éxitos en tus próximos compromisos que, esperamos, vuelvan a tener pronto Valencia por destino.


Los próximos días 19, 20, 22, 23, 25, 26, 28 y 29 de junio, María José Montiel interpretará en el Teatro de la Maestranza de Sevilla el papel de Maddalena, en "Rigoletto" de Giuseppe Verdi, junto a cantantes como Leo Nucci, Celso Albelo, Jessica Prat, Ismael Jordi, Juan Jesús Rodríguez o Mariola Cantarero. Pueden adquirirse entradas AQUÍ.