24 feb 2013

PREPARANDO "IL BARBIERE DI SIVIGLIA"


Fotografía de la producción de “Il Barbiere di Siviglia” que podrá verse en Valencia

El Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia estrena el próximo jueves 28 de febrero una de las más célebres y chispeantes comedias musicales de todos los tiempos: la ópera bufa “El barbero de Sevilla” de Gioacchino Rossini (Pésaro 1792-París 1868).

El libreto es de Cesare Sterbini y se basa en la comedia “Le barbier de Séville” (1775) del dramaturgo francés Pierre-Augustin de Bemaurchais. Rossini compuso la música en apenas tres semanas de intenso trabajo con el fin de presentarla en el Teatro Argentina de Roma, donde se estrenó el 20 de febrero de 1816.

El tenor Manuel García
La primera función, en la que participó el mítico tenor sevillano Manuel García, fue un rotundo fracaso, en buena medida por la actuación premeditada de un grupo organizado partidario de una ópera precedente titulada también “El barbero de Sevilla” compuesta por el músico napolitano Giovanni Paisiello, que contaba en aquella época con numerosos seguidores. Pero muy pronto la obra pasó a ser una de las preferidas del público de todo el mundo, galardón que no ha perdido nunca, siendo hoy en día la 9ª ópera más representada de todo el repertorio.

La acción se desarrolla alrededor de una casa sevillana del s. XVIII donde viven la joven Rosina y su tutor, el doctor Bartolo.

Personajes principales:
Fígaro, barbero (barítono)
El Conde de Almaviva (tenor)
Rosina, joven sevillana (mezzosoprano o soprano)
Don Bartolo, viejo doctor y tutor de Rosina (bajo)
Don Basilio, cura viejo y profesor de música de Rosina (bajo)
Coro de guardias

El Conde de Almaviva, ocultando su verdadera identidad, trata de seducir a Rosina, una joven sevillana que también persigue el amor del joven. Rosina, a su vez, también es pretendida por su tutor, don Bartolo, un viejo doctor que se quiere casar con ella, fundamentalmente para ganar su dote. Y don Bartolo cuenta con un consejero personal, don Basilio, un taimado eclesiástico que da clases de música a la niña. Finalmente, cerrando el círculo, la joven pareja cuenta con la ayuda, por intereses crematísticos, del astuto barbero Fígaro, que tiene acceso a la casa por ser el encargado de afeitar a don Bartolo.

ACTO I
Uno de los fragmentos más justamente conocidos de la ópera es su obertura, que contiene un tema principal de mucho brío tras el cual comparece uno los recursos preferidos del compositor el crescendo rossiniano. Aquí podemos escucharla en la interpretación que hizo en 1971 Claudio Abbado al frente de la Orquesta del Teatro alla Scala:

 
video de rivalXXI

El primer acto plantea la presentación de los personajes y el comienzo de la trama. El primero en aparecer es el Conde de Almaviva, bajo la falsa identidad del joven estudiante Lindoro. Bajo el balcón de Rosina el tenor canta una sencilla pero cautivadora serenata. Su canto concluirá en un absoluto despliegue de florituras belcantistas. Almaviva ha de ser un tenor muy ligero y con gran capacidad para los adornos, la gracia y la delicadeza. Por ejemplo, Juan Diego Flórez, a quien podemos escuchar en este vídeo de 2007:

 
video de Onegin65

El siguiente en aparecer es Fígaro. En su famosa cavatina “Largo al factótum” (Paso al factótum de la ciudad…), brillante y lucida, apreciamos la sucesión y el contraste entre partes rápidas y partes más pausadas, combinada con la trepidante información que Fígaro nos ofrece sobre su persona. Fígaro es un ídolo popular que afeita, pero que hace también de sacamuelas, de consejero, de alcahuete y de solucionador, por dinero, de los problemas de la gente. Lo debe interpretar un barítono versátil y con facilidad para el agudo. Como Sesto Bruscantini, quien cantaba así el aria de entrada de Fígaro en esta grabación de 1958:

 
video de davidhertzberg

Seguidamente se presenta Rosina. Confinada en casa, en su corazón resuena amorosamente el nombre de Lindoro. Es dócil y dulce pero también, como ella misma nos advierte, si le tocan la fibra, saca esa víbora que lleva dentro “se mi toccano dov’è il mio debole, sarò una vipera” (si me tocan en mi punto débil seré una víbora). Y está dispuesta a mover lo que sea para conseguir el amor de Lindoro. Trinos y coloraturas llenan la preciosa línea melódica que la acompaña en toda la obra. Aquí podemos escuchar la popular cavatina de Rosina “Una voce poco fa” en la voz de la mezzosoprano madrileña Teresa Berganza, en una grabación de 1964:

 
video de leoperarm

Don Basilio se nos muestra cantando la que es probablemente el aria de bajo bufo más célebre de todas las que se han escrito: “La calunnia” (La calumnia es como un vientecillo…). La pieza es una apología de los beneficios que se pueden obtener de una buena calumnia. En esta aria el crescendo se funde literalmente con la realidad, al describir los efectos y consecuencias crecientes que va poco a poco generando una calumnia oportunamente lanzada. Podemos escucharla a continuación en la voz de Ruggero Raimondi:

 
video de Gabba02

La presentación de don Bartolo, el tutor y pretendiente de Rosina y su dote, es el aria “A un dottor della mia sorte” (“A un doctor de mi categoría…”) que lo caracteriza muy bien por ser un aria larga y pesada como él. En ella el cantante debe pronunciar las palabras de manera endemoniadamente rápida. Aquí podemos disfrutar ese divertido fragmento en la versión del italiano Enzo Dara junto a Kathleen Battle:

 
video de raganellabianca1

Hay en este acto dos deliciosos dúos, el del Conde con Fígaro, donde ambos planean la primera incursión en la casa; y el de Fígaro con Rosina, cuando el barbero, tratando de ayudarla, se da cuenta de que Rosina es en realidad mucho más lista que él. La música es en ambos dúos encantadora y muy fresca. Y el contrapunto a estos dos dúos juveniles, en los que se planea el encuentro amoroso, lo ponen las palabras entre los dos viejos, que tratan de amarrar el casamiento de don Bartolo con Rosina.

Rossini hacia 1816
El finale del primer acto es soberbio y desarrolla el tremendo guirigay que se monta en la primera intentona fallida por parte del Conde de introducirse en casa de Rosina. El plan de Fígaro, de que el Conde entre en la casa simulando ser un soldado borracho que tiene derecho de alojamiento militar, choca con las lógicas susceptibilidades de don Bartolo y don Basilio, que nunca se fían y dan al traste con la intentona. Esta escena de confusión, típicamente rossiniana, está elaboradísima, va también in crescendo e incorpora paulatinamente en escena, con asombrosa precisión dramática y musical, al Conde, a Rosina, a don Bartolo, a Fígaro y al coro de guardias que ponen por fin orden en el escándalo que se ha producido en la casa.

ACTO II
Fígaro en acción
En el segundo acto asistiremos a nuevas intentonas de incursión en la casa. Primero, el Conde se disfrazará de un ridículo maestro de música sustituto del supuestamente enfermo don Basilio. La clase de música en la que don Bartolo se queda medio dormido mientras vigila los movimientos de Rosina, posee gran vis comica. Cuando, inesperadamente y para sorpresa de todos, aparece en escena don Basilio, que desconoce lo que pasa, se interpreta un exquisito quinteto que se encuentra entre las joyas de la corona del Barbero. Fígaro acaba por convencer al cura de que, efectivamente, está enfermo de escarlatina, con la inestimable colaboración de la bolsa de monedas que recibe del Conde.

Ha sido siempre muy celebrada la escena en la que, desaparecido el incómodo don Basilio, en un plano Fígaro distrae a Bartolo mientras le afeita con el fin de que, en el otro plano escénico, el profesor de música y su pupila, (o sea el Conde y Rosina) se puedan decir a escondidas amorosas palabras y planeen juntos su fuga.

A modo de interludio, y justo antes del desenlace, la orquesta interpretará una pieza conocida como “tempestad” o “tormenta”. Rossini se especializó en escribir intermedios-tormenta en sus obras, el más célebre de los cuales es el de “Guglielmo Tell”.

El final de este segundo y último acto, que discurre embarulladamente hasta concluir en el esperado final feliz, es una gran fiesta de la que participa todo el mundo. Cartas escondidas y deslizadas furtivamente, disfraces, una falsa lista de la compra, un manojo de llaves, bolsas de dinero que se deslizan convincentemente, improvisaciones para salir de apuros, apariciones por sorpresa, cambios inesperados que chafan los planes o una escalera de quita y pon, son los eternos ingredientes de este tipo de comedia y que se desarrollan a través de los dos actos en que se divide la obra. Recomendamos prestar atención al terceto “Zitti, zitti, piano, piano” (“en silencio, en silencio, despacio, despacio”) en que la acción parece detenerse para recrearse tan solo en la música.

Hay dos motores que mueven la trama: el amor y el dinero. Rosina y Almaviva buscan lo primero; Fígaro y Basilio lo segundo. En un plano intermedio, Bartolo parece que busca el amor cuando en realidad lo que busca es la dote.

COMENTARIO
En la ópera encontraremos, por un lado, los números musicales propiamente dichos, o sea las arias, dúos, tercetos, y escenas de conjunto, donde se encuentra la gran música. Pero, entre ellas, se interpretan los llamados recitativos, de los cuales hay a su vez dos tipos: el conocido como recitativo “secco”, en cuyo desarrollo los cantantes recitan acompañados tan solo por el clave, y el recitativo llamado “acompagnato”, en el que ya interviene la orquesta y que sirve para preparar el número musical que venga a continuación.

Estilísticamente destaca el extremo virtuosismo exigido a los cantantes (sobre todo a Rosina y Almaviva) y el canto adornado de la característica coloratura belcantista, consistente en rápidas sucesiones de notas arriba y abajo sobre la melodía.

Giacchino Rossini
Desde el foso, podremos degustar esa fina y sutilísima esencia del concepto rossiniano de orquestación y esos inigualables color y luminosidad que destilan sus óperas bufas. En Il barbiere cada escena está llena de acción y cada acción a su vez está llena de contraste, musical y dramático, entre los personajes. Cada uno es totalmente distinto al otro, pero todos forman entre sí un cuadro admirablemente compacto. Il barbiere es un perfecto ejemplo de eso que se llama en teatro “follie organiséé” (locura organizada). La inspiración que posee la música de Il barbiere di Siviglia nos contagia y transmite esas ganas de vivir y gozar la vida de que siempre hizo gala Rossini, autor de la más vital y optimista de las músicas.

LA VERSIÓN DE VALENCIA
Silvia Vázquez
Este Barbiere supone la esperada presentación en el Palau de les Arts en un rol principal de la soprano valenciana Silvia Vázquez, quien interpretará a Rosina, tras haber participado anteriormente en otras producciones del teatro valenciano en papeles de menor envergadura. Fígaro será interpretado por el barítono Mario Cassi, a quien ya tuvimos ocasión de escuchar en otro título bufo rossiniano, La cenerentola, donde encarnó a Dandini. El tenor uruguayo Edgardo Rocha dará vida al Conde de Almaviva, papel que ya ha cantado en la Ópera de Viena y que interpretará próximamente en Madrid. El veterano bajo georgiano Paata Burduladze, quien ha interpretado recientemente en nuestro coliseo el Sparaffucile de “Rigoletto”, se alternará en el rol de don Basilio con otro conocido por estos lares, Orlin Anastassov, que fue Boris Godunov la pasada temporada.

La dirección musical recaerá en el titular del foso valenciano, Omer Meir Wellber, al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana y del Cor de la Generalitat dirigido por Francesc Perales.

La dirección escénica correrá a cargo de Damiano Michieletto, a quien recordamos por su reciente y fresca visión playera de “L’Elisir d´amore” donizettiano en este mismo escenario. En esta ocasión la producción es original del Grand Théâtre de Ginebra (Suiza).

Publicado por Íñigo de Goñi (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).
ennecus@yahoo.es



  • Podéis consultar el libreto de Il Barbiere di Siviglia AQUÍ.

  • “Il Barbiere di Siviglia”, de Gioacchino Rossini, se representa en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia los días: 28 de febrero y 3, 6, 9, 12 y 15 de marzo. Más información sobre repartos y venta de localidades, en la web del Palau de les Arts.

  • Duración aproximada: 3 horas y 20 minutos (Acto I: 103 minutos; Descanso: 30 minutos; Acto II: 67 minutos).

9 feb 2013

PLÁCIDO DOMINGO - SOCIO DE HONOR / SOCI D'HONOR (AOA_CV)




Plácido Domingo - Socio de Honor de Amics de l'Òpera
 i de les Arts de la Comunitat Valenciana


El maestro Plácido Domingo ha aceptado ser socio de honor de Amics de l'Òpera i de les Arts de de la Comunitat Valenciana, tras el acuerdo que en tal sentido había adoptado el Consejo Rector de la asociación.

Su actividad como cantante y director ha estado vinculada al Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia desde sus orígenes, siendo uno de los artistas de referencia en el panorama operístico mundial, con una carrera lírica difícil de igualar en la historia de la música.

El pasado viernes ocho de febrero de dos mil trece, tras la última de representación de I due Foscari en el Palau de les Arts, nuestro nuevo socio de honor, junto con su esposa doña Marta Ornelas, tuvieron la amabilidad de recibir al Consejo Rector de Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana, momento en el cual se le hizo entrega del carnet de socio de honor.

El acto se desarrolló en un ambiente de gran cordialidad, interesándose el maestro por los fines y actividades de la asociación y mostrando un decidido apoyo a la iniciativa.

VALENCÍÀ

7 feb 2013

AMICS DE L'ÒPERA I DE LES ARTS DE LA COMUNITAT VALENCIANA SE REUNE CON LA CONSELLERA DE CULTURA

Reunión con la Consellera de Cultura y el Director de Culturarts

El pasado viernes uno de febrero miembros del Consejo Rector de Amics de l’Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana nos reunimos con la Consellera d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana.

La consellera, María-José Catalá, nos recibió con gran cordialidad y durante la reunión, en la que también estuvo presente el recién nombrado director general de Culturarts, Manuel Tomás, pudimos exponer las inquietudes de nuestra asociación sobre la actividad operística desarrollada en el ámbito de la Comunitat Valenciana y, en concreto, sobre la situación del Palau de les Arts Reina Sofía.

En particular,  pusimos de manifiesto a la titular de Cultura:

- La necesidad de reclamar del Estado una financiación equitativa, aumentando la dotación que al Palau de les Arts se le asigna en los Presupuestos Generales del Estado.

- La idoneidad de una forma jurídica propia para el funcionamiento y personalidad artística del coliseo operístico, como lo es la fundación actualmente existente, y los efectos perniciosos que produciría su disolución e integración en el conglomerado de Culturarts. 

- Así como, la conveniencia de la continuación de una gerencia y dirección artística del teatro de la ópera profesionalizadas y no politizadas.

Por lo demás, nos pusimos a disposición de la consellera para todo aquello en lo que pudiéramos colaborar y nos ofrecimos para tener una comunicación lo más fluida posible.

18 ene 2013

PREPARANDO "I DUE FOSCARI"

“L'ultimo abboccamento di Jacopo Foscari con la propria famiglia prima di partire per l'esilio cui era stato condannato”
 Francesco Hayez – 1838 – Gallerie d'Italia (Milán)

I due Foscari (“Los dos Foscari”) es una ópera en tres cuadros con libreto de Francesco Maria Piave y música de Giuseppe Verdi (1813-1901), cuyo estreno tuvo lugar en Roma el 3 de noviembre de 1844. La obra está basada en el drama de Lord Byron “The two Foscari” (1821), construido a partir de personajes y sucesos reales. La acción se desarrolla en Venecia en el año 1457.

Personajes principales:
Francesco Foscari, dogo (máximo mandatario) de Venecia (barítono)
Jacopo Foscari, hijo del dogo (tenor)
Lucrecia Contarini, esposa de Jacopo (soprano)
Jacopo Loredano, miembro del Consejo de los Diez (bajo)
Barbarigo, senador y miembro de la Junta (bajo)
Senadores venecianos y miembros del Consejo de los Diez (coro)

ACTO I:
Una obertura orquestal, sencilla y bien trabada, nos presenta a algunos de los personajes por medio de la sucesión de los temas musicales que los representan.

Retrato de Francesco Foscari
Lazzaro Bastiani
Museo Civico Correr (Venecia)
Nos encontramos en el palacio ducal donde se nos presenta sin preámbulos el conflicto. Por un lado el Consejo de los Diez, que está reunido para deliberar sobre el caso de Jacopo Foscari, hijo del “dogo” veneciano, a quien se acusa de actuar contra la república. Por otro lado, el reo, Jacopo, quien contempla por una ventana su querida Venecia, se lamenta de la triste situación a la que se ve abocado, al tiempo que nos confiesa su inocencia. El tenor expresa su tristeza en una clásica escena de recitativo, aria y cabaletta de la que destaca musicalmente la parte central, o sea el aria propiamente dicha, construida a base de frases largas e intensas.

En otra habitación Lucrecia, mujer de Jacopo, se lamenta de la suerte que le espera a su marido. Con otra aria de salida, Verdi caracteriza muy bien su personalidad. Sabe que él es inocente e intentará con todas sus fuerzas que se haga justicia. Sin embargo es informada de que Jacopo ha sido declarado culpable y condenado al destierro en Creta.

De nuevo en la sala del Consejo, éste comenta sorprendido la renuncia de Jacopo a defenderse, lo que refuerza su culpabilidad. Ser hijo del dogo no le eximirá del castigo.

Ilustración para "The two
Foscari" de Lord Byron
En la última escena de este primer acto -de lo más conseguido de la ópera-, el viejo dogo, Francesco Foscari, se encuentra solo en su habitación y se debate entre el cariño paterno y sus obligaciones como máximo mandatario. Sus frases de presentación son poderosas y profundas.

Cuando llega Lucrecia y le pide que haga algo para lograr cambiar la injusta sentencia, él le responde que debe anteponer su faceta pública a la privada. Ambos, en uno de los momentos más inspirados de la ópera, comparten su dolor por la suerte aciaga de Francesco. El inicial lamento del dogo, lleno de candor y dibujado magistralmente por frases de la más pura vena lírica verdiana, se funde de manera sencillamente natural con la rabia y la pena de Lucrecia. La serenidad del viejo y su inspiradísima música hacen de bálsamo y contrastan con la incontenida ansiedad de la joven.

ACTO II:
Palacio Foscari (Venecia)
De nuevo la orquesta nos pone en ambiente. Unas tristes e intensísimas modulaciones de viola y violonchelo nos dan cuenta de que Verdi ha comenzado su gran tarea de creador de ambientes desde el foso. Este comienzo del acto segundo devuelve el protagonismo al tenor. En la celda, Jacopo Foscari lamenta su triste situación lanzando al aire las palabras que resumen perfectamente su situación vital y el ambiente que recorre toda la obra: “notte, perpetua notte que qui regni” (“noche, perpetua noche que reinas aquí”). El joven Foscari, nervioso, desearía sustraerse a la condena pero sabe también que no podrá hacerlo. Seguidamente entra en delirio y se le aparece el fantasma de Carmagnola, condenado a muerte tiempo atrás por el Consejo. Fragmento al que dota, en su brevedad, de intensa y de noble música.

Lucrecia entra en la celda, comunica a su esposo la condena y trata de infundirle ánimo. El dúo entre esposos es de clásicas hechuras y, sin llegar a elevarse a las más altas cotas, no carece de belleza.

Francesco Foscari
Andrea Bregno
Palazzo Ducale (Venecia)
Poco después llega Francesco, que trata de consolar a su hijo. El terceto que sigue es un buen ejemplo de la irregularidad de este período creativo en el que Verdi no siempre encuentra lo mejor de su inspiración.

Aparece en último lugar Loredano, un anciano miembro del Consejo, que invita a Francesco, con poca delicadeza, a cumplir con su obligación: ha de firmar la condena de su hijo.

La última escena del acto nos traslada de nuevo a la sala del Consejo. Sus miembros solicitan al dogo formalmente la condena de su hijo. Ahora sabemos los cargos: ha matado a un Donato y ha colaborado con los enemigos de Venecia. El Consejo ha de hacer justicia. Francesco resume su drama interior con las palabras “saró dogo nel volto e padre in core” (“seré dogo en el rostro y padre en el corazón”). Jacopo, conducido por los guardias, se declara inocente pero su padre, sin titubear, firma la sentencia de exilio. Lucrecia, en un gesto conmovedor, se planta ante el tribunal acompañada de sus hijos. Cuando ve lo inútil de su intento, cae desvanecida. La presencia en este momento de todos los personajes, da lugar a la gran escena concertante de la obra, perfectamente elaborada, con la que se cierra el segundo acto.

ACTO III:
Francesco Foscari ante el León
Palazzo Ducale (Venecia)
El comienzo del último acto nos brinda uno de los pocos momentos felices y relajados de la obra. Es día de fiesta y en el puerto de Venecia el pueblo se dispone a asistir a un espectáculo de regatas. El coro se desahoga: “allegri orsú cantiamo” (“así que cantemos alegres”) y por un momento nos libera de tensión con una canción de gondolero. Pero ni siquiera esta escena coral se libra de lo negro de la trama porque Loredano, al observar al pueblo feliz, comenta que a la gente no le importa si el dogo que gobierna es un Foscari o un Malipiero. Esta información es clave para entender los acontecimientos. La condena de Jacopo tiene una sucia justificación de índole política: la llegada al poder nada menos que de un Malipiero, la familia rival de los Foscari.

Finalizada la breve intervención del coro, vemos aparecer al infeliz Jacopo, a punto de embarcar camino del destierro. El joven Foscari desea que el mar lo engulla y, en su emotiva despedida, ruega a su mujer que conforte a su anciano padre y que inspire en sus hijos el valor de la virtud. Es la tercera aria del tenor.

Plácido Domingo como
Francesco Foscari
Mientras tanto, en sus aposentos, Francesco Foscari, el viejo y agotado dogo veneciano, se siente impotente por no haber podido salvar a su hijo. Se recrimina ahora no haber hecho nada para salvarlo. Ya perdió tres hijos y ahora ha perdido al cuarto. Le pesa la inútil corona. Ya sólo desea morir y ni eso hará tranquilo: “e sul confin degli anni mi schiudono il sepolcro atroci afanni” (“y en el confín de mis años me abren el sepulcro afanes atroces”). El hermosísimo recitativo, ejemplo de canto dramático verdiano fuera del corsé del aria tradicional, es otro de los momentos inolvidables del barítono.

Pero he aquí que entra el senador Barbarigo con la noticia de que el verdadero culpable de la muerte de Donato ha confesado su crimen por escrito antes de morir. Vemos a Francesco, por primera y única vez, exultante. Ahora podrá demostrar ante el Consejo la inocencia de su hijo.

Pero, una vez más, la alegría no dura más que un instante y los acontecimientos se desbordan: entra Lucrecia portando la luctuosa noticia de que Jacopo ha muerto de tristeza en su camino al destierro. Lucrecia, en otra aria llena de fuerza, saca por última vez su rabia.

"Les deux Foscari" (Eugène Delacroix)
Musée Condé (Chantilly)
Entran los diez miembros del Consejo y Loredano comunica al dogo que se ha decidido su relevo en el poder. Éste, con gesto de recio abolengo, se resiste en un principio pero, sabiéndose acabado, entrega al fin el trono. Llega el aria de Francesco antecesora directa, por temática y por acentos musicales, del famoso “cortigiani vil razza dannata” de Rigoletto. El bufón reprochará a los cortesanos su falta de escrúpulos; aquí Foscari recrimina a los consejeros que paguen así al viejo guerrero, a su valor y a su fe.

En una escena llena de patetismo, el ya ex-dogo sale de la sala acompañado de Lucrecia. Ambos entonan su canto teñido de pesadumbre. Se escuchan las campanas que anuncian que el Consejo ha elegido un nuevo dogo. Nosotros ya lo sabemos: naturalmente, será un Malipiero. Francesco no puede más y, en manos de su nuera, expira.

COMENTARIO

Giuseppe Verdi
La obra pertenece al nutrido conjunto de óperas conocidas como “el Verdi joven” momento vital fecundamente creativo en el que el maestro de Busetto se encuentra en plena fase de búsqueda de nuevos caminos de expresión. Aunque este período es claramente irregular en sus resultados artísticos, en óperas como “I due Foscari” podemos observar el resultado de esta búsqueda, muy especialmente en la nueva concepción del personaje del viejo Francesco Foscari, ya el clásico barítono verdiano, con el que el compositor se adentra en la introspección psicológica y al que dota de gran fuerza dramática y buenas dosis de calidad melódica.

Los personajes de Jacopo, el Foscari joven (el tenor) y de Lucrecia, su mujer (la soprano), sin ser tan novedosos desde el punto de vista teatral, gozan también de un gran protagonismo y lucimiento a lo largo de la obra, especialmente en la ejecución de sus arias, atractivas musicalmente y de arriesgada ejecución. Jacopo tiene nada menos que tres y dos Lucrecia.

Leo Nucci como
Francesco Foscari
”I due Foscari” está llena de bellos pasajes. Del acto I destaca la perfecta fusión musical en el dúo de Francesco y Lucrecia. En el acto II es inolvidable la introducción al doliente y tétrico ambiente de la celda de Jacopo. En el acto III nos conmovemos con la triste y caída figura del dogo veneciano lamentándose en la soledad de sus aposentos.

”I due Foscari” es una de las pocas óperas en que Verdi experimenta con la técnica del “leit motiv” o mejor dicho en su caso “motivos de reminiscencia”, consistente en la identificación de distintos motivos musicales con los principales personajes del drama.

La obra, aunque oscura por su trama y por su ambientación, es sin embargo de agradabilísima escucha para el aficionado, que podrá disfrutar de muy buena música en las partes vocales y de algunos momentos muy logrados en la orquestación de un Verdi que iba poco a poco madurando como el gran genio musical y teatral que fue.



LA VERSIÓN DE VALENCIA amigos de la ópera de valencia

Plácido Domingp como
Francesco Foscari
La oportunidad de asistir a una representación de una ópera infrecuente de Verdi es siempre un aliciente para todo aficionado. Uno de los grandes atractivos de la misma es la presencia en escena de Plácido Domingo como Francesco Foscari. El cantante madrileño aborda en Valencia este interesantísimo rol de barítono que ya ha interpretado en la Ópera de Los Ángeles. Y siendo como es ”I due Foscari” una ópera de buenas virtudes orquestales, se espera con interés la prestación de la estupenda Orquesta de la Comunitat Valenciana al frente de la cual estará el director titular del coliseo, Omer Meir Wellber, quien ya triunfó en su presentación en Valencia con otro título verdiano, “Aida”.

Terminamos esta entrada con el recitativo, aria y cabaletta del tenor en el acto I ("Brezza del suol natio... Dal più remoto esilio... Odio solo, ed odio atroce") en la voz del gran Carlo Bergonzi, acompañado por otro tenor, Aldo Bertocci, la Orchestra Sinfonica di Milano y todos ellos dirigidos por Carlo Maria Giulini:


video de Addiobelpassato


Publicado por Íñigo de Goñi (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).
ennecus@yahoo.es

  • Podéis consultar el libreto de I due Foscari AQUÍ.

  • “I due Foscari”, de Giuseppe Verdi, se representa en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia los días 24, 27 y 30 de enero; y 2, 5 y 8 de febrero. Más información sobre repartos y venta de localidades, en la web del Palau de les Arts.
  • Duración aproximada: 2 horas y 15 minutos (Actos I y II: 80 minutos; Descanso: 25 minutos; Acto III: 30 minutos).

CRÓNICAS DE LAS FUNCIONES

      Amigos de la Ópera de Valencia.

4 ene 2013

HAYDN - LA CREACIÓN

Franz Joseph Haydn
(1792) Thomas Hardy
Royal College of Music, Londres

La  Creación de Haydn se interpretará en el Palau de la Música de Valencia el 11 de enero de 2013 a las 19:30h. por la Orquesta de Valencia y el coro del King's Consort, dirigidos por Robert King. Actuando como solistas Lorna Anderson, soprano; Joshua Ellicott, tenor y David Wilson-Johnson, bajo.

El mismo día a las 18:30h. tendrá lugar en el mismo Palau de la Música una conferencia previa sobre dicha obra, organizada por Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana.

HAYDN - LA CREACIÓN

Haydn completa una de sus obras maestras, La Creación, en 1797 a la edad de sesenta y cinco años. Esta obra está considerada como la culminación de su carrera, a pesar de que con anterioridad había cultivado preferentemente la música sinfónica, la música de cámara y la música para teclado, y en menor medida la ópera, misas y canciones no religiosas.

La Creación es un oratorio. La forma ya era practicada con anterioridad en Alemania e Italia pero debe su formulación más perfecta a Händel durante su estancia en Inglaterra.

En el s.XVIII el Oratorio aunque fuera de tema religioso estaba más cerca del teatro que de la iglesia. El libreto, generalmente en verso, estaba basado en la Biblia u otros libros religiosos. Y se articulaba a través de arias, recitativos, coros y pasajes instrumentales, de la misma manera que la ópera seria de la época, si bien los coros eran más numerosos que en ésta última. La composición de la orquesta era, asimismo, similar. Se interpretaban en Cuaresma o Adviento cuando las óperas y obras de teatro eran consideradas inadecuadas, si bien no contaban generalmente con acción o vestuario.

El Oratorio italiano era una obra lírica, generalmente en dos actos, basado en libretos de Metastasio o sus seguidores organizados en torno a una trama heroica extraída de una historia religiosa casi siempre del Antiguo Testamento. Formado por arias da capo y recitativos y escasos conjuntos y coros.

El Oratorio inglés es propiamente una invención de Händel, como una síntesis de la ópera y el oratorio italianos y la música ceremonial y catedralicia inglesa. El texto será un poema dramático en tres actos, basado igualmente en historias del Antiguo Testamento. La música se compone de recitativos, arias, conjuntos y coros, con una gran libertad de forma. El coro juega un papel fundamental como protagonista o moralizador.  Atalía (1733), Saúl (1738), Samson (1742), Belshazzar (1744), Judas Macabeo (1746), Salomón (1748) y Jephtha (1751).

También compuso Händel oratorios con libretos en prosa extraídos directamente de la Biblia, sin acción dramática o personajes individualizados. Israel en Egipto (1738) y El Mesías (1742). En éstos el coro tiene incluso una función más importante, preeminente, lo que los pone en relación más directa con La Creación.