30 nov. 2012

PREPARANDO "LA BOHÈME"


“La bohème” (“La bohemia”) es una ópera en cuatro cuadros con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica y música de Giacomo Puccini. El estreno tuvo lugar en Turín el 12 de febrero de 1896, siendo hoy en día una de las óperas más populares de todo el repertorio y la más representada de su autor en los teatros de todo el mundo.

La acción se desarrolla en París hacia 1830.

Personajes principales:
Mimí, bordadora (soprano)
Rodolfo, poeta (tenor)
Marcelo, pintor (barítono)
Musetta, amiga de Marcello (soprano)
Schaunard, músico (barítono)
Colline, filósofo (bajo)
Benoit, casero (bajo)
Alcindoro, político (bajo)

CUADRO I:
Cartel original 1869
Es Nochebuena. En una humilde buhardilla del barrio latino van apareciendo en escena, presentados y arropados por una chispeante música, los cuatro jóvenes que en ella habitan: el pintor Marcelo, el poeta Rodolfo, el filósofo Colline y el músico Schaunard. Todos se afanan por combatir el intenso frío y, a pesar de su situación de miseria material, su natural generoso les lleva a compartir alegremente lo poco que tienen. Rodolfo es capaz de sacrificar un drama suyo para calentar la estufa y Colline ha intentado en vano empeñar unos libros. Finalmente Schaunard, que ha cobrado unas clases particulares, aparece con comida y bebida para todos. La música es desenfadada, por momentos alocada, y acompaña, con maestría en la orquestación, la actitud alegre y despreocupada de los bohemios.

Giacomo Puccini
La aparición del casero Benoit, que exige el pago del alquiler, llena súbitamente el ambiente de nerviosismo al tiempo que obliga a los muchachos a aguzar su ingenio. Y enseguida improvisan un plan. Consiguen emborracharlo, y lo llevan a su terreno con el fin de que confiese su libidinosa afición a las faldas. Ellos entonces se fingen indignados y heridos en su moral, pues se trata de un hombre casado, y lo expulsan de la casa por indecente. Por esta vez se han ahorrado pagar al casero. Dadas las características argumentales de esta escena, está construida mediante una mixtura de recitado y canto en el que predominan la intención dramática y los sutiles apoyos orquestales que acompañan inteligentemente cada frase.

Mirella Freni (Mimí)
Luciano Pavarotti (Rodolfo)
Liberados del engorro del casero, los jóvenes se disponen ahora a bajar al café “Momus” a celebrar la Nochebuena, pero Rodolfo decide quedarse un rato más pues debe concluir un artículo. Con la casa en calma, inopinadamente se presenta Mimí, una joven vecina que pide lumbre para su una vela que se le ha apagado. Ya desde su aparición da muestras de una salud minada. Fatigada por haber subido la escalera, se desmaya. Rodolfo la reanima. Pero, al observarla, se encandilan sus sentidos y comienza, educada y tímidamente, a cortejarla (“Che gélida manina” “Qué manita tan fría”, aria de tenor). Mientras avanza en su parlamento el poeta va ganando la confianza que le ofrece la muchacha y, a medida que se crece en su osadía, la música sube en intensidad hasta crear un ardiente y arrebatador clímax (culminado vocalmente en un valiente do de pecho) tras el cual se retoma la calma. La joven, una modesta modistilla que borda flores de colores, se presenta a su vez como un alma sencilla, cándida y amante de la vida (“Sí, mi chiamano Mimí” “Sí, me llaman Mimí”, aria de soprano) mientras, en mimética correspondencia con la de su partenaire, su aria pasa de la timidez al arrebato lírico para volver a concluir en elegante serenidad.

Entre ellos surge, espontáneo y envuelto en una atmósfera musical sensual y mágica, el amor. Y entre las finas palabras de pasión con que se desarrolla el siguiente diálogo (“O soave fanciulla” “Oh dulce muchacha”, duo de tenor y soprano), arrebatador y pleno de vena lírica, los recién enamorados van bajando al café al encuentro de los amigos. Aquí podemos escuchar ese dúo en las voces de Jussi Björling y Renata Tebaldi:


video de GermanOperaSinger

CUADRO II:
Acto II La Bohème (Franco Zefirelli)
Los bohemios se encuentran ya en la terraza del “Momus” ante la cual desfilan, en una escena de naturaleza coral, vendedores ambulantes, multitud de chiquillos y distintos tipos sociales del París de la época. Schaunard, regateando, consigue una trompa a bajo precio, Colline se compra un abrigo usado y Marcelo, pesimista, se lamenta de su mala suerte en el amor. Rodolfo, que ha comprado un gorrito para su recién estrenado amor, la presenta en sociedad con aires poéticos (“Questa é Mimí, gaia fioraia” “Ésta es Mimí, alegre florista”). La tristeza de Marcelo contrasta, pero a la vez se funde, con la exultante alegría de Rodolfo.

Pero he aquí que se presenta en el café Musetta, coqueta joven y antigua novia del pintor, al que todavía ama, acompañada de Alcindoro, un viejo rico de quien no duda en aprovecharse. Al ver a Marcelo decide provocarle y, a la vez, dar celos al viejo. Para ello, acercándose a la mesa en la que los bohemios cenan, la chica canta provocativamente un bonito vals de eróticas intenciones (“Quando me´n vo soletta per la via” “Cuando voy solita por la calle”). La pieza define musicalmente con meridiana precisión el carácter de Musetta, sensual a flor de piel y socialmente atrevido. Aquí la podemos escuchar en la voz de Anna Moffo como Musetta:


video de latraviata1853

Renata Tebaldi como Mimí
Alcindoro se escandaliza y acaba marchándose lleno de vergüenza. Marcelo se resiste pero al fin capitula y salta de júbilo convencido de haber recuperado el amor de Musetta al tiempo que una juventud que creía perdida para siempre (“Gioventú mia, tu non sei morta!” “Juventud mía, tú no te has muerto”) frase en la que estalla por fin, valiéndose de la misma melodía que Musetta en su vals, la reprimida actitud pasional del joven, quien se funde con su recuperada amada en un apasionado abrazo de reconciliación. Ahora la felicidad es completa en el grupo.

Acabada la cena, unos soldados desfilan frente al café al son de una marcha. Los bohemios abandonan alegres el local y Musetta carga toda la cuenta al ridiculizado Alcindoro.

CUADRO III:
Ha pasado algo más de un mes. Es un frío día de febrero en el exterior de una taberna de las afueras de París. Nieva. Mientras amanece, barrenderos, aduaneros, lecheras, carreteros y campesinos inician su jornada.

Licia Albanese como Mimí
Mimí aparece en escena tosiendo y mostrando evidentes signos de que su salud está muy deteriorada. Va en busca de Marcelo, que trabaja decorando el cartel del establecimiento junto con Musetta, que sirve en la barra. Cuando encuentra al pintor, Mimí se desahoga contándole el triste momento por el que atraviesa su relación con Rodolfo quien, según ella, aunque la ama, se muestra patológicamente celoso y quiere dejarla (“Rodolfo m´ama e mi fuge” “Rodolfo me ama y me huye”). Las frases de Mimí, melódicamente inspiradísimas, nos revelan al Puccini más tierno.

Carlo Bergonzi como Rodolfo
Llega Rodolfo, que dormía en el interior, y Mimí se esconde pero escucha atentamente la siguiente conversación. El poeta confiesa a su amigo que Mimí le atormenta por su constante coquetería con otros hombres. Para el pintor eso no es muy creíble (“lo debbo dir, non mi sembri sicer” “Debo decirte que no me pareces sincero”). Es inútil disimular y entonces estalla confesando atormentado la verdad: Mimí está muy enferma y él, pobre de solemnidad, no puede ofrecerle lo que la salud de la chica requiere. Él, aun amándola con pasión, desea que encuentre otro hombre que pueda ayudarla. El atormentado relato del poeta (“Mimí é tanto malatta” “Mimí está tan enferma”) se mueve en el terreno de una melodía intensamente lírica por parte del tenor pero que a su vez anticipa, por vez primera, la tragedia que se avecina, a base de fúnebres resonancias y apoyado por una intensa orquestación.

Mimí, al enterarse así de su mortal enfermedad, rompe a toser y es descubierta por Rodolfo. Consciente de su error, el joven intenta convencer a Mímí de que exageraba pero ella ya no le cree y piensa que ha llegado el momento de poner fin al romance. Nos lo expresa en una nueva aria (“D'onde lieta uscí al tuo grido d´amore torna sola Mimí al solitario nido” “Mimí vuelve sola al solitario nido de donde salió feliz a tu grito de amor”) en que parece desmontarse pieza a pieza la construcción del amor del cuadro primero destacando la reiteración de vocablos referentes a la soledad. Mimí volverá sola a bordar sus flores. Aquí tenemos a Mirella Freni cantando ese emocionante fragmento:


video de ManonLes88

Piotr Beczala (Rodolfo)
Anna Netrebko (Mimí)
Pero Rodolfo insiste y logra convencerla con sus ruegos. Finalmente deciden continuar con su amor al menos hasta que consigan ver juntos la llegada de la primavera. Mientras Rodolfo y Mimí dialogan deambulando entre la tristeza de su situación real y la sincera fuerza de su amor, Musetta y Marcelo discuten por los constantes coqueteos, ahora sí evidentes, de ella. Mientras una pareja se habla tiernamente y en elevado estilo (“Chiacchieran le fontane, la brezza della será balsame stende sulle doglie umane” “Murmuran las fuentes, la brisa de la tarde extiende su bálsamo sobre las penas humanas”), la otra se increpa mutuamente con palabras soeces. “Vipera”, “strega” (“víbora, “bruja”) - le dice Marcelo; “pittore da bottega”, “rospo” (“pintor de brocha gorda”, “sapo”) - le responde Musetta. Este final del acto lo compone un elaborado cuarteto que ofrece al espectador, prodigiosamente presentada en sendos planos paralelos, la distinta situación anímica de las dos parejas.

CUADRO IV:
Unos meses después. Es primavera y nos encontramos de nuevo en la buhardilla de los bohemios. Rodolfo y Marcello tratan en vano de olvidar a Mimí y Musetta escribiendo y pintando. El mundo parece detenerse en el dúo “O Mimí, tu più non torni” (“Oh, Mimí, no volverás más”). Pocas veces el arte ha descrito con más sutileza la melancolía que provoca un amor perdido. Podemos escuchar ese hermoso dúo en las voces de José Carreras y Vicente Sardinero:


video de Onegin65

Llegan Schaunard y Colline y los cuatro bohemios se divierten simulando una escena de baile que desemboca en la simulación de un duelo. El ritmo y la alegría van creciendo hasta alcanzar un intensísimo y trepidante  momento.

José Carreras (Rodolfo)
Teresa Stratas (Mimí)
Pero la música cambia drásticamente a una sombría tonalidad menor. La llegada desesperada de Musetta pone fin a la fiesta. Trae a Mimí, muy enferma, que apenas tiene fuerzas para subir la escalera pero quiere morir al lado de su amado. Rodolfo, tal y como hizo en el primer acto, la acomoda en un camastro y, de nuevo, su compañía parece hacerla renacer. Hacen falta médico y medicinas y para ello Musetta encarga a Marcello que vaya a empeñar sus pendientes. El filósofo Colline, antes de empeñar también su abrigo, se despide estoicamente de la prenda (“Vecchia zimarra, senti” “Escucha, viejo abrigo”). Esta breve y original aria del bajo se construye a base de un sencillo declamado sobre un acompañamiento de tintes fúnebres que va anticipando el cercano desenlace de la obra. Aquí podemos escuchar la interpretación de Nicolai Ghiaurov:


video de ManonLes88

La pareja queda sola y recuerda los tiempos en que se amaban. Vuelven a fluir ahora, evocadoras y más bellas que nunca, las melodías del primer acto, ya de sobra conocidas por el espectador, constituidas en motivos musicales del amor. Mimí parece haberse quedado dormida mientras Musetta reza ansiosamente. Los jóvenes, excepto Rodolfo, se acercan al lecho y se dan cuenta de que Mimí acaba de expirar. Cuando el poeta advierte que sus amigos le miran con expresión de muerte, él se abalanza sobre el cadáver de su amada y la invoca en vano repitiendo, en un grito desgarrado construido sobre una única nota, el nombre de su amada (“Mimí, Mimí!”).


Publicado por Íñigo de Goñi (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).
ennecus@yahoo.es


  • “La Bohème”, de Giacomo Puccini, se representa en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia los días 2, 5, 8, 12, 15, 18 y 21 de diciembre. Más información sobre repartos y venta de localidades en la web de Les Arts.
  • Duración aproximada: 2 horas y 35 minutos (Actos I y II: 65 minutos; Descanso: 30 minutos; Actos III y IV: 60 minutos).
  • Aquí podéis consultar el libreto de “La Bohème”.

CRÓNICAS DE LAS FUNCIONES