Audio de la conferencia sobre la zarzuela “Luisa Fernanda” de Federico Moreno Torrobaofrecida el 10 de diciembre de 2014 en el Casino de Agricultura de Valencia porJacobo Ríos-Capapé Carpi, miembro de Amics de l’Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana, con ocasión de su estreno en el Palau de Les Arts el próximo lunes, 15 de diciembre de 2014, con intervención en los papeles principales de Davinia Rodríguez (Luisa Fernanda), Plácido Domingo (Vidal Hernando), Celso Albelo -15,18,22 diciciembre- y José Bros - 9 y 12 de enero- (Javier), Isabel Rey (Carolina), María José Suárez (Mariana), Emilio Sánchez (Saboyano), Sandra Fernández (Rosita), el Cor de la Generalitat Valenciana, la Orquesta de la Comunitat Valenciana, dirección musical de Jordi Bernácer y escénica de Emilio Sagi, con una producción procedente del Teatro Real de Madrid,
15, 18, 22 diciembre 2014 · 20.00 h
9, 12 enero 2015 · 20.00 h
Sala Principal
Tres cuartos de hora antes de las representaciones (19:15) tendrá lugar una breve introducción a la ópera a cargo de Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana en la sala de espera contigua al vestíbulo de la Sala Principal del Palau de les Arts.
Simon Boccanegra - Producción del Palau de les Arts 2007
A mediados del s.
XIX Giuseppe Verdi se había consagrado con la llamada “trilogía popular”
(Rigoletto, Il trovatore y La traviata),
con la que logra la perfección formal y canaliza su expresividad con medios
técnicos de indudable maestría. Había redondeado el dibujo de personajes
complejos y además el éxito y la popularidad, en Italia y fuera de ella, le
había acompañado. Verdi, pues, artísticamente lo tenía todo y había
logrado también un buen patrimonio. Nos es posible pensar que, una vez
afianzados sus logros, podía haberse retirado (como hizo Rossini) o
haberse mantenido durante unas cuantas óperas más aprovechando la técnica y el
dominio del lenguaje, lo que hubiera supuesto la culminación de una concepción muy
afianzada de la ópera italiana, la conocida como bel canto, que trata de explotar las emociones basándose
fundamentalmente en la belleza melódica; y a la vez su superación, puesto que Verdi
había dotado a sus personajes de auténtica alma y mucha mayor profundidad.
Giuseppe Verdi
Pero Verdi,
al que a veces el cuerpo también le pedía dejar la agotadora y errante vida de
compositor para dedicarse a su otra pasión, la agricultura, sin
embargo era un buscador incansable. Ya en Nabucco,
su primer gran éxito, atisbó que él era capaz de ahondar en la psicología de
los personajes y de aportar mucho más de lo que habían logrado sus ilustres
predecesores (Rossini, Bellini y Donizetti). Desde
entonces la idea obsesiva de llegar a un melodrama en el que primara la palabra
escénica por encima de cualquier otro recurso ya no le abandonaría nunca
durante el resto de su todavía larga carrera. Así que no se conforma con lo
conseguido y sigue su camino de búsqueda. Tras una incursión en el estilo de la
grand-opéra francesa, con Les vêpres siciliennes, Verdi
encuentra un drama que le satisface para la propuesta de una nueva ópera en La
Fenice de Venecia. Se trata de Simon
Boccanegra, obra que supone el verdadero inicio del camino de la madurez
verdiana.
Antonio García Gutiérrez
Simon Boccanegra, con libreto
inicial de Francesco Maria Piave (que había colaborado ya en Ernani, I due Foscari, Macbeth, Il corsaro, Stiffelio, Rigoletto, Il trovatore y La traviata y que lo haría aún en Aroldo y La forza del destino),
se basa en la homónima tragedia en verso del dramaturgo español Antonio
García Gutiérrez, publicado en Madrid en 1847. Verdi trataba así, en
cierta medida, de reeditar el arrollador éxito obtenido con Il trovatore, también basado en una obra
teatral de García Gutiérrez. Se trata de un drama que narra la historia
de un antiguo corsario genovés que acaba siendo nombrado “dux” de la república.
La obra es de contenido en gran medida político y está ambientada en la Génova
del s. XIV. Abandonados los clásicos temas grecolatinos, el teatro de la época
de García Gutiérrez muestra sin complejos su gusto por tramas
complicadas y confusas, personajes históricos, preferentemente medievales, trazados
al gusto del público romántico y movidos por encendidas pasiones y un trasfondo
ideológico que acostumbra a dejar traslucir las injusticias de patricios contra
plebeyos y las ansias de libertad de pueblos e individuos.
Simon Boccanegra fue el
segundo gran éxito teatral de García Gutiérrez, quien funde en un solo
personaje, Simon, las figuras históricas
de los dos hermanos Boccanegra, uno
de los cuales fue dirigente (de hecho fue el primer dux de Génova) y el otro,
Egidio, sí que fue corsario al servicio
de la corona de Castilla (Alfonso XI). La trama que plantea es oscura y difícil
y discurre por dos vertientes: la política, en la que Boccanegra, trata de apaciguar los encrespados ánimos de los
representantes de los aristócratas y los del pueblo; y por otro lado la
privada, en la que Simon, ya como
máximo rector de Génova, va a reencontrar a una hija perdida. Ambas tramas transcurren
paralelas.
GÉNESIS Y ESTRENOS DE SIMON BOCCANEGRA
El Simon Boccanegra de Verdi tiene
dos versiones claramente diferenciadas. En la versión original, la estrenada en
La Fenice de Venecia (12 de marzo de 1857), aparece buena parte de la música
que contendrá la segunda y ya figuran bien definidos los caracteres de los
principales personajes de la obra. Pero Verdi no estaba en esta ocasión
nada contento con el libreto de Piave. Con respecto a su música, decía a
su amiga Clarina Maffei: “El
Boccanegra fue un fiasco casi mayor que el de La Traviata. Yo estaba convencido
de que había hecho algo bueno de verdad. Pero estaba equivocado”. El
estreno veneciano fue un rotundo fracaso y el público silbó sin compasión una
obra que resultaba demasiado avanzada para su tiempo y que, en su abundancia de
intenciones políticas y sociales, no llegó a ser comprendida. Dos años después
se repuso en La Scala de Milán, constituyendo también un sonoro fracaso. Decían
que era poco cantabile y con una
armonía compleja. A pesar de todo, Verdi seguía creyendo en la bondad de
su obra y decía al crítico Filippo Filippi que Simon era una propuesta nada desdeñable para ayudar en la
renovación del teatro musical. Pero Verdi reflexionaba sobre ello y,
algo después, confesaba que era posible que se tratara de una obra triste y algo
monótona.
24 años después
del estreno, Verdi seguía creyendo en su Simon. Para el maestro era como “una mesita coja” a la que le
faltaba una pata. Decía: “la mesa se
tambalea, pero si reajustamos un poco las patas, creo que se mantendrá firme”.
A Verdi le faltaba encontrar al hombre que le ayudara a tal tarea, Y ese
hombre era, sin duda, Arrigo Boito.
Boito y Verdi
Con Boito
había mantenido una agria polémica sobre la concepción de la ópera italiana,
pero, pasados los años, Verdi y Boito trabajaron en la revisión de
Simon Boccanegra y dieron a luz una nueva
versión de la obra (que es la versión que se representa hoy en los teatros). Se
elimina la inicial obertura y casi todas las cabalettas (que ya resultaban anticuadas). Hay también algunos
cambios en el libreto, una orquestación más moderna (hay que recordar que el
nuevo Simon se sitúa entre Aida y Otello). Pero la gran novedad en esta versión consiste en la
incorporación de la conocida como “escena del Consejo” al final del primer
acto, con la que la obra gana en magnitud y rotundidad.
Sin embargo,
llegó el estreno de la versión revisada, en La Scala de Milán (24 de marzo de
1881), y el Simon no fue silbado, pero
tampoco resultó un gran éxito, a pesar de la concurrencia de grandes intérpretes
como el barítono Victor Maurel, el tenor Francesco Tamagno y el
director Franco Faccio (que poco después protagonizaron el estreno de Otello). Y este hecho no pudo por menos
que dolerle al maestro, cuyo interés había sido siempre componer para el
público.
La obra acabaría afianzándose
en el repertorio lírico, pero ello no sucedería hasta los años sesenta del s.
XX (aunque ya en el año 31 el gran barítono Lawrence Tibbet grabó una
versión completa de la obra). Titto Gobbi grabó también en 1958 una
antológica visión de Simon (con Victoria
de los Ángeles y Boris Christoff). Tambien lo harían otros cantantes
como Piero Cappuccilli en 1973 y Leonard Warren. Hoy en día las
estadísticas recientes dicen que Simon
Boccanegra está la número 70 de todo el repertorio operístico y la 13ª de Verdi.
LA OBRA
Simon Boccanegra está
dividida en un prólogo y tres actos.
EL PRÓLOGO
El prólogo tiene
la particularidad de que las voces solistas que aparecen en él son
exclusivamente las graves masculinas, dejando una sensación de profundidad y
negritud.
Estatua yacente de Simon Boccanegra
Museo Sant'Agostino (Génova)
En Génova hay dos
facciones enfrentadas: los patricios, representados por Fiesco, en el exterior de cuyo palacio arranca la obra, y los
plebeyos. Pietro y Paolo, miembros de esta facción popular,
preparan una conspiración y tratan de convencer a Simon Boccanegra, un antiguo corsario, para que acepte ser el nuevo
dux de Génova. Simon, que siempre ha
actuado en favor de su república, está decidido a aceptar, pero a su amor
patrio se une otra poderosa razón: está enamorado de María, la hija de Fiesco,
su viejo rival político, con la que ha tenido una hija. Esto ha enfurecido a Fiesco, quien ha encerrado a su hija en
el palacio para evitar que vuelva a ver a Simon.
Éste piensa que, siendo el hombre más poderoso de la ciudad, podrá sin duda
liberar a María.
Pero María ha muerto. Fiesco sale de su palacio y muestra el dolor por la muerte de su
hija en uno de los fragmentos más celebrados de la ópera. Aparece Simon y ambos se encuentran cara a cara.
Simon le pide reconciliación, y el
noble se la ofrece sólo a cambio de que le entregue a su nieta, a la que retiene
el antiguo corsario. Ante esto Simon
le contesta entristecido que la pequeña ha desaparecido. Así que la
reconciliación no es posible y Fiesco
se va sin informar a Simon de la
muerte de María. Simon entonces entra a escondidas en el palacio con el fin de
encontrarse con su amada pero lo que se encuentra al entrar es nada menos que
el cadáver de la misma. El horror le hiela la sangre, sale espantado a la calle
y allí se topa con Piero y Paolo. La conspiración ha prosperado y Simon ya es el nuevo dux. La conmoción en
que se encuentra el nuevo dirigente es terrible.
El resto de la
acción nos traslada veinticinco años más tarde y se desarrolla en dos días.
ACTO I
La primera escena
combina por un lado los intentos de derrocar a Simon por parte de sus adversarios y por otro el reconocimiento, por
parte de Simon, de su hija perdida. Paolo, que ha ayudado a Simon a llegar al trono, se siente ahora
humillado y traicionado porque aquél
le había prometido la mano de Amelia
y luego se echa para atrás para dejarla amar libremente. Paolo decide entonces raptar a la chica.
Simon Boccanegra Palau Arts 2007
Cierra este
primer acto la gran escena del consejo. En ella patricios y plebeyos genoveses,
en un ambiente de gran tensión política, se enfrentan ante la petición de paz
por parte de la República de Venecia. La escena política se mezcla con la
personal y ambos bandos también se acusan mutuamente del intento de rapto de Amelia, que finalmente ha fracasado.
ACTO II
Toman cuerpo los
intentos por parte de los adversarios de Simon
de acabar con él, a base de venenos, un intento de apuñalamiento y un
levantamiento popular. Pero también se producirá el cambio de postura de uno de
ellos, de Gabriele, el amado de Amelia, que, por intermediación de ella,
cambiará radicalmente la visión que tenía del dux para acabar pasando a su
bando. Es el acto más lírico de la obra e incluye un bellísimo trío entre Simon, Amelia y Gabriele, que podemos escuchar aquí en las voces de José Carreras, Piero Cappuccilli y Mirella Freni:
video de nhota80
ACTO III
El desenlace está
cercano y Paolo, que ha participado
en la revuelta, ha sido capturado por Simon
y camina hacia el patíbulo. La escena final, fiel al espíritu de la ópera, enlaza
movimientos políticos con encuentros afectivos, en este caso entre los dos
grandes antagonistas del drama Simon
y Fiesco.
LOS PERSONAJES
Tito Gobbi como Simon
Simon: Personaje
que se debate entre las obligaciones de Estado y los afectos paternales, tema muy
querido por Verdi. Es un personaje de natural noble que utiliza la
política para fines loables. Verdi y sus libretistas van construyendo el
personaje de manera progresiva, dotándole cada vez que aparece de un aporte
más. Simon pasa de la contundencia
inicial, casi violenta, a la serenidad final de la aceptación del destino y de
la muerte, pasando por el conmovedor sentimentalismo, de carácter genuinamente
romántico, de su relación paternal con María, de esencia puramente verdiana.
Esta evolución, tan bien dibujada, hace de su figura una de las más atractivas
de las que salieron de la pluma de Verdi. Tiene el perfil del clásico
barítono verdiano, con gran capacidad para el fiato, agudos brillantes y gran personalidad vocal. Posee una línea
amplia de canto y frases largas y emotivas, algunas de las más memorables de Verdi,
que resaltan su personalidad doliente. Aquí podemos escuchar el bellísimo dúo del primer acto entre Simon y Amelia, en las voces de Piero Cappuccilli y Mirella Freni dirigidos por Claudio Abbado en La Scala en 1978:
video de Giampaolo Lomi
Nicolai Ghiaurov como Fiesco
Jacopo Fiesco (Andrea después del prólogo):
personaje de la aristocracia, de carácter despótico y monolítico en su
pensamiento conservador. Es el antagonista de Simon, al que odia por pertenecer a facciones diferentes del
Parlamento genovés y porque no le perdona la relación ilícita que tuvo con su
hija. Tan solo al final de la obra será capaz de atisbar en su oponente un rayo
de luz. Verdi sentía amor por este tipo de personajes, pétreos,
inflexibles y desmesurados en su actuación; pero que esconden un alma humana
poderosa que Verdi, dotándoles de música, consigue mostrarnos como
nadie. Su tesitura es grave y mejor si lo canta un bajo profundo que se
diferencie bien de las otras voces graves de la obra. Verdi decía que a Fiesco lo debía interpretar un cantante
“de acero”, como lo fue por ejemplo el gran Nicolai Ghiaurov:
video de Gabba02
Mirella Freni
Amelia Grimaldi (en realidad María Boccanegra)
es una soprano dramática verdiana. Aporta lirismo y luminosidad a la escena, a
pesar de su atribulada existencia. Sirve para que Verdi explote una vez
más su incomparable vena a la hora de dibujar con la música los más sentidos
acentos de las relaciones paterno filiales. Es prácticamente el único personaje
femenino en una ópera de hombres, así que vocalmente debe destacar. Mirella
Freni fue una Amelia ideal. Aquí la tenemos cantando "Come in quest'ora bruna" al comienzo del primer acto: video de Onegin65
Gabriele Adorno: tenor. La evolución que sufre no nace de sí mismo sino del motor de la
obra, Simon, al que considera enemigo
privado (cree que es amante de María)
y público (por su política y porque además Simon
mató a su padre). Pero cuando conoce la verdad cambia de parecer. Tenor lírico
o incluso spinto, semejante a los de Macbeth o Foscari. Tiene una bellísima aria de corte clásico que podemos escuchar aquí en la voz de Carlo Bergonzi: video de Gianandrea Navacchia
Paolo Albiani: es otro personaje que sufre una evolución, desde su noble intento de
alzar a Simon al trono pensando en el
bien colectivo, hasta su consagración como uno de los “malos” más señalados del
repertorio verdiano. La humillación que sufre al serle retirada la mano de Amelia hace mella en él. También se ve
la mano de Boito a la hora de configurar definitivamente el personaje de
Paolo, que se constituye así en un
antecedente del Yago de Otello. Notemos que las intervenciones
al unísono de la orquesta en el momento en que Simon lance una maldición contra el posible traidor, recuerdan a
las que acompañan a Yago en el Credo. Es un barítono de color
necesariamente oscuro y con gran capacidad dramática.
LA GRAN ESCENA DEL CONSEJO
Simon Boccanegra Palau Arts 2007
Al incluirse esta
escena, los tres actos quedan incardinados en torno a ella. Se trata de un gran
hallazgo porque combina la grandiosidad de una escena de conjunto con las
escapadas líricas de los personajes a los que el espectador ya conoce en su
faceta personal y cuya psicología es exquisitamente tratada en una escena de
carácter público y por lo tanto no demasiado proclive a ello (gran mérito de Verdi
y Boito). Para el director Claudio Abbado este cuadro es “una de las más poderosas pinturas
dramáticas de Verdi”. La escena es intensa y expansiva en todos sus momentos.
La grandeza de Simon tratando de
mediar entre ambas facciones es sobrecogedora y su figura se alza como la de un
gran estadista.
La escena contribuye,
además, a significar la figura política de Boccanegra.
Simon se erige en dueño de la escena
con su durísimo parlamento recriminatorio que ataca con un “Fratricidi! Plebe! Patrizi!” para acabar con una de las más
gloriosas frases para barítono salidas de la mano de Verdi: “E vo gridando pace e vo gridando amor”.
El final de la frase enlaza con el bellísimo concertante (unos de los más
hermosos de Verdi) que enlaza a su vez con el terrible instante, el
momento más tenso de la ópera, cuando Simon
lanza la maldición hacia el traidor. Aquí podemos escuchar un fragmento de esta escena con Piero Cappuccilli, Mirella Freni, Nicolai Ghiaurov y Veriano Luchetti, dirigidos por Claudio Abbado: video de Onegin65
CARACTERÍSTICAS DE SIMON BOCCANEGRA
Las melodías: el caudal de melodías, sin llegar a la cantidad y calidad de Rigoletto, Trovatore y Traviata, es
importante y muy atractivo. El estilo melódico es el italiano, pero con claras
influencias de las formas francesas. La estructura amplia de las arias tiene
algo de factura meyerbeeriana.
Giuseppe Verdi
El coro: en Simon hay una gran conexión de la música
con el drama y para ello adquiere especial relevancia la prestación del coro,
con especial brillantez en la escena del Consejo. En esta ópera Verdi
consigue que el coro sea un elemento dinámico, en constante movimiento. Es la
consecución de la función que ya había desempeñado el coro en la tragedia
griega, pero partiendo de un punto distinto al de, por ejemplo, las óperas de Gluck.
El pueblo genovés, desdoblado en sus dos caras ideológicas (patricios y
plebeyos), se erige así, junto con Simon,
en el auténtico protagonista de la obra.
La orquestación es ya la del Verdi maduro, el de sus últimas óperas. Ha pasado de
utilizar los instrumentos en grupo a darles un uso individual, de modo que van
apareciendo con mayor soltura y libertad. Hay dos características en la función
de la orquesta verdiana: evocar la atmósfera y subrayar el texto. Y en Simon Boccanegra ambas cosas están ya
muy conseguidas.
La armonía es rica y variada y está muy trabajada. Por tanto contribuye también a
dibujar muy bien las atmósferas. La maestría constructiva es ya grande, similar
a la de Otello. A este respecto dice Claudio
Abbado que el final del Simon, en
piano y lleno de sutilezas, posee una
“sonoridad como de cristal”.
Francesco Petrarca
La patria italiana: Simon Boccanegra es la última
obra verdiana con intencionalidad patriótica. Verdi, empezando por Nabucco, pasando por Attila y La battaglia di Legnano, había dado sobrado cuerpo artístico a las
reivindicaciones del movimiento conocido como Risorgimento. Años después del estreno de la primera versión de Simon, en una carta a Giulio Ricordi,
Verdi hacía referencia a dos hermosas cartas de Petrarca, una a Boccanegra,
el dux de Génova, y otra al dux de Venecia, avisándoles contra el comienzo de
una guerra fratricida y recordándole que ambos eran hijos de una misma madre,
Italia. Esta idea de una patria italiana en el s. XIV le resultaba a Verdi
sublime. Y ahora, con una Italia ya unificada, se emocionaba al encontrar tan
lejanos e ilustres precedentes para la idea de la unificación.
EL MAR EN SIMON BOCCANEGRA
Borgo Boccadasse (Génova)
En esta obra es conmovedora
la memoria del mar, en el que encuentra Simon
el anhelado refugio imposible ante sus cuitas terrestres. El mar es connatural
a Génova y a otras repúblicas mediterráneas tardo-medievales (Venecia, Ragusa).
Para los habitantes de estas polis medievales
el mar es principalmente fuente de la riqueza que proporciona el comercio pero
también fuente de paz cuando se está lejos de él. Y más aún cuando lo que
sucede en tierra no son, para un viejo marino como Simon, sino problemas en lo público y angustias y tristezas en lo
privado. El mar se descubre entonces como tabla de salvación y de añoranza. Figuras
ondulantes de las cuerdas, trinos de los violines, arpegios de las maderas, el
ritmo de barcarola en varias ocasiones y efectos burbujeantes nos recuerdan al
mar constantemente. Uno de los ejemplos más sobresalientes es el conmovedor soliloquio
de Simon“M’ardon le tempia”, donde queda patente el sufrimiento de un
hombre cuya mente, asustada por la hostilidad de la tierra firme, se quiere
refugiar en el mar que le ha dado la gloria y sus días más felices.
CONCLUSIÓN
Decía Verdi
a propósito del difícil camino del compositor que trata de buscar nuevos
caminos en la evolución del concepto de drama musical: “El artista tiene que escrutar el futuro, descubrir en el caos nuevos
mundos; y si vislumbra una lucecita al final de la nueva ruta, no debe
asustarse por la oscuridad que le rodea: que continúe andando. Y si alguna vez
tropieza y cae, que se levante de nuevo y siga siempre recto.”
Giuseppe Verdi
Pues bien, en Simon BoccanegraVerdi consigue,
por primera vez desde Macbeth, hablar
de política y de ética con auténtica mano maestra, y ahora con el mayor grado
de profundización que da la madurez. Boccanegra
anticipa Don Carlo y su ensayo
político. La colaboración del tándem Verdi-Boito no sólo fue
fructífera para la revisión de Simon
Boccanegra y su afianzamiento como obra maestra. El éxito artístico
alcanzado animó a ambos y fue más allá, pues empujó poco después a Verdi
a rectificar su retiro y animarse a volver a los escenarios, de la mano maestra
del Boito libretista, con dos obrasmás, Otello y Falstaff, que pondrían el broche final a
su gloriosa carrera.
Simon Boccanegra, una
historia que reflexiona sobre la soledad del poder y sobre los afectos humanos,
es una ópera triste, oscura y melancólica por su ambientación, y eso sin duda está
en el germen de su fracaso ante el público. El ambiente general es oscuro (algo
muy de Verdi) pero no es monocolor, como en I due Foscari, ya que Simon
es una ópera llena de bellezas interiores y de preciosas sutilezas. Una ópera equilibrada
y sabia, como era su autor en 1881. Aunque en vida de Verdi esta obra fuese
siempre motivo de amargura. Verdi, en sus últimos años, le decía a su
sobrino que esta ópera, que no gustaba al público, era como un amor desdichado,
o como el amor que pudiera sentir un padre por un hijo jorobado. Le encantaría
saber que hoy está ya muy asentada en el repertorio y en el gusto de los buenos
aficionados y de los buenos barítonos.
LA PRODUCCION QUE VEREMOS EN VALENCIA
La producción,
con dirección de Lluis Pasqual, es propia de Les Arts y es la que se vio
en el mismo coliseo en 2007. Destacan en ella los aspectos marinos de la
obra.
En esta ocasión encarnará
el rol protagonista Plácido Domingo, quien ha incorporado recientemente
el papel de Simon a su ingente
repertorio lírico, ahora en su faceta de barítono. Domingo no es propiamente
un barítono, pero su capacidad interpretativa y su entrega en escena es algo
fuera de lo común y arrastra poderosamente todo a su alrededor. Su fraseo es
portentoso y la prodigiosa calidez de su voz en la zona media está
milagrosamente intacta y la puede lucir en los abundantes momentos en que la
tesitura del personaje de Simon se
mueve por el registro agudo de barítono. Plácido es la más completa
carrera de intérprete de toda la historia de la ópera (y socio de honor de nuestra
asociación Amics de l’Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana). Así
que siempre es un honor y un placer tenerle entre nosotros y en nuestro teatro,
interpretando en esta ocasión al viejo corsario.
Publicado por Íñigo de Goñi y Atticus (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).
Podéis consultar el libreto deSimon BoccanegraAQUÍ.
“Simon Boccanegra”, de Giuseppe Verdi, se representa en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia los días: 27 y 30 de marzo; y 3, 6 y 9 de abril. Más información sobre repartos y venta de localidades, en la web del Palau de les Arts.
Duración aproximada: 2 horas y 50 minutos (Prologo y Acto I: 85 minutos; Descanso: 25 minutos; Actos II y III: 60 minutos).
CRÓNICAS DE LAS FUNCIONES
La crónica de Atticus AQUÍ La crónica de Maac AQUÍ
Plácido Domingo - Socio de Honor de Amics de l'Òpera
i de les Arts de la Comunitat Valenciana
El maestro Plácido Domingo ha aceptado ser socio de honor de Amics de l'Òpera i de les Arts de de la Comunitat Valenciana, tras el acuerdo que en tal sentido había adoptado el Consejo Rector de la asociación.
Su actividad como cantante y director ha estado vinculada al Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia desde sus orígenes, siendo uno de los artistas de referencia en el panorama operístico mundial, con una carrera lírica difícil de igualar en la historia de la música.
El pasado viernes ocho de febrero de dos mil trece, tras la última de representación de I due Foscari en el Palau de les Arts, nuestro nuevo socio de honor, junto con su esposa doña Marta Ornelas, tuvieron la amabilidad de recibir al Consejo Rector de Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana, momento en el cual se le hizo entrega del carnet de socio de honor.
El acto se desarrolló en un ambiente de gran cordialidad, interesándose el maestro por los fines y actividades de la asociación y mostrando un decidido apoyo a la iniciativa.