12 mar 2013

ENTREVISTA A CARMEN ROMEU


Carmen Romeu como Musetta en "La Bohème" ©Tato Baeza

El pasado mes de diciembre tuvimos ocasión de disfrutar en el escenario del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia de una estupenda producción de la ópera “La Bohème”, de Giacomo Puccini, que contó con la dirección escénica de Davide Livermore y la musical del maestro Riccardo Chailly. La soprano valenciana Carmen Romeu fue la encargada de asumir el papel de Musetta, obteniendo un gran éxito.

Ahora, Carmen Romeu ha tenido la gentileza de conceder una entrevista en exclusiva a Amics de l’Òpera i de les Arts que pasamos a reproducir.

AMICS DE L’ÒPERA I DE LES ARTS: Su paso por el teatro de ópera de su ciudad, como Musetta, en la reciente producción presentada en el Palau de les Arts de “La Bohème”, donde ha obtenido la alabanza unánime de crítica y público, ¿cree que puede marcar un antes y un después en su carrera?
CARMEN ROMEU: Totalmente. El hecho de cantar Musetta en el Palau de les Arts, para mí es un salto de escalón en mi carrera, no ya por el personaje, sino por la producción en sí, con un maestro importantísimo y  un director escénico fantástico. Además, creo que, aun con la crisis, el teatro de ópera de Valencia tiene un gran prestigio internacional y para mí ha sido muy importante. Ya he comentado alguna vez que me sentía como si debutase en Champions League.

AOA: Según ha comentado en alguna ocasión, parece que su inclusión en el reparto se produjo de forma un tanto fortuita. ¿Es así? ¿Qué ocurrió?
CR: Sí, me llamaron un lunes para ver si estaba preparada con el rol y tuve que venir el miércoles de esa misma semana a hacer una audición porque se había producido una sustitución de última hora. Por suerte fue al principio de los ensayos, con lo cual tuve oportunidad de poder ensayar todo un mes con mis compañeros.

AOA: ¿Ya la conocían por otras colaboraciones anteriores?
CR: Sí, había participado en dos producciones  hace años y además he trabajado este verano con Davide Livermore, que fue el director de escena de “Ciro in Babilonia” en Pesaro y había quedado muy contento con mi trabajo. Le doy las gracias porque ha sido maravilloso poder trabajar con él. Es uno de los directores escénicos con más proyección y tiene unas ideas maravillosas. Defiende mucho la parte actoral  de los cantantes y además te la explica y sabe cómo hacerte entrar en cada uno de los papeles.

AOA: El personaje de Musetta es mucho más exigente vocalmente de lo que muchos piensan, requiriéndose dos vocalidades muy diferentes según hablemos del segundo o del cuarto acto, ¿qué le ha resultado más complicado a la hora de abordar el papel?
CR: Creo que más que dos vocalidades diferentes, lo que requiere son dos puntos de vista dramáticos diferentes. La vocalidad de uno y otro es la misma dentro de un rol que para mí es el de una soprano lírica. El problema que se plantea cuando una soprano es demasiado ligera para hacer el rol de Musetta es que en el cuarto acto sí se nota una diferencia de vocalidad  porque aquí es bastante central. Pero, realmente, si se ve desde la perspectiva de una soprano más lírica, no es una tesitura muy extensa porque está dentro de las dos octavas DO-DO de una soprano lírica. Lo que es importante es tener los dos puntos dramatúrgicos diferentes, darle dos sentidos al personaje, incluso más de dos porque dentro del segundo acto hay muchas caras de Musetta. Es un rol que, aparte de vocalmente, ha de estar muy trabajado actoralmente porque es muy completo. Musetta es más superficial en el segundo acto y más natural o más abierta visceralmente, más humana, en el cuarto acto. Esta es la diferencia.

AOA: ¿Con qué faceta de Musetta se siente, como actriz, más a gusto en escena? ¿Con la frívola del acto II o con la tierna y entregada del acto IV?
CR: Me gustan todas. Amo a ese personaje. Si te la juegas y te abres a él, te permite de todo en escena. En el segundo acto permite divertirte, sentir celos,  jugar al juego de la seducción,  enfadarte, gritar, y, a pesar de esos gritos, del mal genio, de los celos, de la rabia, de la impotencia de que Marcello no le preste atención… todo acaba en positivo, sonriendo, divirtiéndose, viviendo. La vida le sonríe. Es un acto fantástico. El personaje, tiene incluso esa subida de ego mientras canta “Quando m'en vo”. En ese momento marca una seguridad dentro de la inseguridad, piensa “yo sé que tú me quieres pero no sé por qué no lo consigo”. Es una mujer que pasa por muchos sentimientos y sensaciones diferentes y a mí eso me encanta.
En el cuarto acto las emociones son más introspectivas. La música envuelve de tal manera que ya te crea una emoción, tu cuerpo está totalmente estremecido; creo que eso también le pasa al público, que se emociona aunque el cantante no esté dando el máximo de su interpretación actoral. Y es gracias a la música en sí, que es fabulosa.
Pero me gusta todo. En el tercer acto la propuesta de escena de Davide, me pareció muy curiosa. El hecho de que Marcello y Musetta discutan llegando incluso a las manos, con gran violencia, mucho más física que otras versiones, al principio me impresionó, pero Davide me mostró la energía del personaje, que debía salir desde las entrañas, sin ridiculizarla. Musetta es una mujer libre, vive por delante de su época. Para mí el tercer acto es muy importante porque es el momento en que ella se reivindica.

AOA: ¿Se ha inspirado en alguna cantante de su agrado o nos ha ofrecido una versión propia del personaje?
CR: He intentado trabajar el día a día de la producción de Davide, ya que al ser una interpretación repentina y no haber preparado el personaje antes, éste ha ido creciendo con los ensayos, con lo cual es más puro y el público ha visto algo diferente. Personalmente no he tenido tiempo de escuchar grabaciones. He trabajado todos los días, siguiendo las pautas de Davide en este caso, pero buscando el personaje por mí misma, tal como lo he sentido yo. Y espero que crezca más.

AOA: En 2012 ha obtenido también un gran reconocimiento internacional con sus intervenciones tanto en el Festival Rossini de Pésaro, con “Ciro in Babilonia” y “Tancredi”, como en Rieti con una ópera poco conocida de Rossini, “Adina”. ¿Se está decantando voluntariamente por el belcanto?
CR: No sé si voluntariamente o no, pero mi vida como cantante está bastante relacionada con el belcanto. Posiblemente porque he estudiado en Italia con una maestra totalmente belcantista. Me gusta mucho el belcanto y creo que hay muchas posibilidades para mi tipo de vocalidad, por lo que me encantaría poder hacer los roles donizettianos.

AOA: Mozart, Rossini y ahora Puccini, ¿Cómo definiría su perfil vocal y hacia dónde cree que evolucionará?
CR: La clasificación vocal es, a veces, difícil, y creo que incluso es equivocado decir que soy una soprano lírico ligera, o dramática o spinto. Sólo puedo decir que mi voz es mi voz, y lo importante es conocerla y saber hasta dónde puede llegar.
Ahora mismo me decanto por los roles líricos con coloratura. He trabajado mucho la agilidad, la coloratura, la zona del sobreagudo, así como la del grave. Por ahora sin entrar mucho en la zona del pecho. Me podría definir como esas cantantes que pueden hacer los roles extremos de tesitura como Fiordiligi (“Cosi fan tutte”) o Vitelia (“La Clemenza di Tito”). Roles también con mucha coloratura, líricos pero que de repente tienen cabalettas estratosféricas como Traviata.
Los roles mutables creo que son buenos para mí, porque el hecho de tener una voz con  tintes más cálidos en el centro o en las primeras octavas, hace que esas transformaciones no queden vagas de color.  Un rol como Traviata en el primer acto te exige que seas una lírico-ligera con coloratura y en el tercero que toda la zona centro esté muy timbrada. Creo que para mi tipo de vocalidad es posible, porque la zona centro está timbrada, y tengo, por ahora al menos, posibilidad de hacer sobreagudos y coloraturas.
Me gustaría que la voz fuera en la dirección de las reinas donizettianas. Creo que ese va a ser mi futuro. Hay gente que me propone los grandes Verdi o Puccini, pero creo que mi voz es grande dentro de orquestas que no son enormes. Es una voz para las orquestas belcantistas o mozartianas, algunos Verdi, pero solo algunos. Puccini, con cuentagotas. A lo mejor en un futuro Mimí es posible o Liú, pero no creo que me atreviera con Manon Lescaut. Al menos es mi mentalidad hoy por hoy. Depende de cómo evolucione mi vocalidad, ya veremos.


AOA: Cuéntenos cómo descubrió su pasión por el canto.
CR: Estudio música desde que tenía ocho años. Tocaba el clarinete y empecé a cantar en el coro de mi pueblo, Silla, a los doce. He pertenecido siempre a la Agrupación Musical La Lírica. En principio no pensaba dedicarme al canto. Estudiaba en la Universidad y quería ser ingeniero. Para mí era un hobby. Creo que descubrí que quería dedicarme cuando, ya estudiando en el Conservatorio de Valencia el grado medio, hicieron “Dido y Eneas” como taller de ópera y canté Dido en esa producción. Fuimos además a Melilla con esa ópera. Subirme a un escenario con un papel protagonista y encontrarme con ese flujo de emociones y sensaciones es lo que me gustó y me atrapó.

AOA: Aunque su formación académica se realizó en el Conservatorio Superior Joaquín Rodrigo de Valencia con Ana Luisa Chova también estudió en la Opera Studio de la Accademia de Santa Cecilia de Roma con Renata Scotto. Al margen del reconocido prestigio de su maestra de canto y tratándose de una cantante tan joven, ¿le parece suficiente y completa la formación que ofrecen los Conservatorios españoles también en otros aspectos como los escénicos, idiomas? ¿Cree que es necesario perfeccionar los estudios en Centros u ópera-estudios extranjeros? ¿Echa de menos este tipo de centros en nuestro país?
CR: Yo puedo hablar de mi experiencia, no dar una opinión generalizada. He tenido la suerte de trabajar con gente muy competente. A nivel vocal creo que he tenido la mejor profesora que podía tener, incluso porque me ha dado la libertad de poder encontrar cómo quería trabajar. El hecho de estudiar en la Opera Estudio de Roma fue más por estar en contacto con un tipo de música, el belcanto, y de trabajar con Scotto que tiene una gran experiencia belcantista o italiana. Los centros están preparados, lo que debería es hacerse hincapié en algunas cosas. Los planes de estudios se hacen generalizados para los músicos, y los cantantes somos músicos de “educación especial”. Necesitamos materias distintas.
En idiomas en el conservatorio aprendí una fonética francesa de forma maravillosa pero no sé hablar francés. Soy partidaria de que para hablar un idioma tengas que ir a un país donde se hable ese idioma. Yo ya sueño en italiano porque he estado mucho en Italia, es un idioma que está integrado en mi persona. Para un cantante es importante aprender la fonética de un idioma y tener la paciencia de trabajar todas las traducciones. De cara a un futuro profesional te has de defender en el máximo de idiomas posible.
En  el conservatorio de Valencia, por ejemplo, a nivel de escena, creo que se hace un trabajo muy bueno. Hay dos profesoras, Amparo y Araceli, que hacen un trabajo, incluso de preparación corporal del personaje, importante.
Respecto de continuar estudios en centros distintos del de origen, sí es importante hacerlos, pero no porque no sea completa la formación del lugar donde estás, sino porque toda experiencia te hace crecer. Para mí, Ana Luisa es como mi fiel consejera.

AOA: ¿Es una buena tarjeta de visita haber estudiado en Valencia?
CR: Sí, es una muy buena referencia. Mucha gente en las audiciones me pregunta si estudio con Ana Luisa, sobre todo a nivel nacional. A nivel internacional conocen más a los alumnos de Ana Luisa que a la propia Ana Luisa en sí.

AOA: Es usted prima de Maite Alberola, joven y consolidada cantante valenciana. ¿Le viene de familia?
CR: No, ni los padres de Maite ni los míos han sido músicos. De los primos por esa parte de la familia tenemos uno mayor que es fagotista, que está en la Orquesta de Castilla-León, que puede que haya sido la referencia de los demás y después hemos sido las tres primas pequeñas las que nos hemos dedicado a la música. Creo que nuestros padres quisieron que estudiáramos música y ya está.

AOA: ¿Han podido compartir escenario?
CR: Por ahora sólo hemos compartido escenario hace muchos años en nuestro pueblo, en galas de zarzuela que se hacían en la plaza durante las fiestas. Todavía no hemos tenido oportunidad de hacerlo en un teatro y la verdad es que tenemos muchas ganas.

AOA: Se ha presentado a concursos y los ha ganado, como en la novena edición del Concurso Lírico Internacional “Ottavio Ziino”. ¿Cree que es necesario para la proyección de un cantante presentarse a este tipo de certámenes?
CR: Creo que hay épocas en la carrera de un cantante, sobre todo cuando estás estudiando y en los últimos años, en que es bueno abrirse un camino para después poder seguir y que vayan saliendo contratos y conciertos. Los concursos son una buena vía para abrirte a conocer a gente. Hay concursos en los que el jurado está compuesto por directores artísticos, agencias... Este mundo funciona mucho con las agencias. Es como salir del nido para mostrarte. Y no sólo es importante ganarlo, sino sobre todo estar preparado y dar el máximo de tus posibilidades porque siempre hay alguien que te puede escuchar y dar otra oportunidad en cualquier otro sitio.

AOA: ¿Quiénes han sido sus cantantes de referencia?, si las tiene.
CR: Empecé con Callas en mi mente y de ella me gusta sobre todo su transmisión de sentimientos. Es con lo que me quedé y creo que es lo que prima en esta carrera. Hay otra cantante que me gusta muchísimo, que es Anja Harteros, maravillosa. Relativamente poco conocida porque ha decidido centrar su carrera sobre todo en Alemania. Tuve la oportunidad de trabajar con ella en unas Bodas de Figaro y me encanta esa cantante. Para mí ella es una referencia, incluso como tipo de voz para algunos roles que ella hace, como Elettra de “Idomeneo, rey de Creta”, y la Contessa de “Las bodas de Fígaro”.

AOA: Al margen del repertorio que pueda resultar más adecuado para su voz, ¿cuál es el tipo de repertorio que más le gusta: francés, romántico italiano, alemán, contemporáneo, barroco, belcanto?
CR: Me apasiona Haendel. A nivel vocal es maravilloso. Como estado anímico me lleva a ser feliz cuando lo escucho. Sueño con hacer Cleopatra un día. Me encanta Verdi, Donizetti y los compositores franceses como Gounod o Massenet para el repertorio vocal también. Soy más fan del repertorio francés e italiano que del alemán, aunque “Die tote stadt” (Korngold) me parece una ópera maravillosa. Soy una persona abierta a gustos. No tengo predilección por nada en particular.

AOA: ¿Cuáles son sus óperas preferidas?, como aficionada y como cantante.
CR: “La Traviata” es una de ellas, sobre todo por la dramaturgia. Soy una persona que se fija mucho en los personajes. La música te lleva a la emoción de las historias. Pero lo importante de una ópera es que ambas se acompañen. Me gusta “La Bohème”, por supuesto, o “Julio Cesar”. De ésta cantaría todos los personajes… Me encantaría ser Ptolomeo (risas).

AOA: ¿Cómo ha sido su relación profesional con Riccardo Chailly? ¿Es tan exigente y perfeccionista como se dice? De hecho el resultado que hemos podido comprobar ha sido extraordinario.
CR: Sí lo es. Trabaja como el que más. Acaba una función y escucha la grabación para ver qué es lo que no estaba cuadrado y al día siguiente da notas a los cantantes y a la orquesta, con la que tiene reuniones. Ha querido hacer una versión propia de “La Bohème”. Bueno, junto con Puccini, porque todo lo que él decía es lo que está escrito en la partitura. No ha existido ningún tipo de lucimiento por parte de los cantantes, ni calderones inventados. La relación ha sido muy buena. Creo que se ha hecho muy buen trabajo en conjunto con todos los compañeros y personalmente con nosotros además ha sido muy cercano.

AOA: Díganos tres directores musicales con los que todavía no haya trabajado y sueñe con hacerlo algún día.
CR: Me gustaría mucho trabajar como solista con Zubin Mehta. Lo hice hace años cuando era refuerzo del Cor de la Generalitat, en la Novena de la inauguración del Palau de les Arts. También con Riccardo Muti, evidentemente, y a nivel vocal con Antonio Pappano. Creo que es un director que trabaja muy bien con las voces.

AOA: ¿Algún director escénico que le guste especialmente? ¿Por qué?
CR: Es que últimamente tengo pasión por Davide Livermore, me encanta. Es una persona apasionada por su trabajo que ayuda a la gente en la que cree, y eso se da poco en este mundo. Otro gran director escénico que me gusta mucho es Graham Vick, que tiene producciones muy originales.

AOA: ¿Es usted partidaria de las puestas en escena tradicionales o de las más innovadoras y modernas?
CR: Depende. Creo que hay argumentos que se prestan más a las tradicionales y sacarlas de ese contexto es complicado, al menos desde mi punto de vista. Hay otras óperas en las que el argumento sí permite que se pueda jugar con espacios más diáfanos, con puestas en escena más puras o limpias. Las contemporáneas que se llevan al extremo y que lo que pretenden es llamar la atención por sí mismas, sin una justificación detrás, no me satisfacen.

AOA: ¿Cuál es su opinión sobre las exigencias de ciertos directores escénicos a los cantantes (tipo cantar colgados de una grúa boca abajo)? ¿Qué es lo que, en principio, nunca haría sobre un escenario?
CR: Un cantante tiene al menos que intentar ese tipo de cosas y, si no puede, buscar una solución. Las que he visto de La Fura dels Baus en Les Arts, me encantan, por ejemplo en la utilización del vídeo, que, depende de cómo se haga, me parece fantástico.
Lo que no haría por ahora son desnudos, es incómodo para mí. Sobre todo si no está justificado. Hay muchas maneras de conseguir que un cantante esté cómodo, como con la ropa interior color carne… Tenemos que preparar nuestras cualidades vocales, dramatúrgicas… Y creo que es más importante ser actor que  modelo para ser cantante.


AOA: A la hora de abordar un personaje, además de la preparación puramente musical, ¿lleva a cabo algún tipo de trabajo de documentación previo o una preparación dramática especial?
CR: Sí, es importantísimo tener conciencia de quién es el personaje, qué dice, a quién le dice las cosas. Las intenciones son muy importantes, no sólo de tu personaje sino de todos los que lo rodean. Yo estudié durante tres años arte dramático por querer tener una formación complementaria a la musical como cantante.

AOA: ¿Y de resistencia física?, en su Musetta se entregó también en este aspecto.
CR: Sí, es muy importante para un cantante hacer deporte. Ahora mismo lo estoy pasando fatal porque llevo mucho tiempo sin hacer nada y se nota. Para el fiato creo que son importantes los aeróbicos, correr, ir en bicicleta, nadar, sobre todo. Deportes que te permitan coordinar tu respiración con el ejercicio físico.

AOA: Al margen de las producciones en las que se encuentra involucrada actualmente, ¿le gustaría trabajar algún personaje en concreto, estudiarlo?
CR: Sí, claro. Me gustaría mucho trabajar todas las sopranos de “Los cuentos de Hoffman”, ya que puede que mi voz tenga la posibilidad de hacer como antaño, que una misma soprano haga todos los personajes. Otro sería la Elisabetta de “Roberto Devereux”, porque me gusta en sí la historia de las reinas donizettianas, y creo que es la primera reina a estudiar, por ser el papel más tranquilo o más ligero. También la Elettra de “Idomeneo”, que la he empezado a estudiar, pero que cuando vienen otras producciones dejas de hacerlo y empiezas con el trabajo que tienes que hacer. Otro es la Contessa del que tengo gran parte estudiado y Traviata con el que estoy en este momento. Me gusta la psicología de esos personajes, todos fuertes de carácter. Yo creo que soy temperamental y a veces lo que tengo que trabajar es el lado contrario, pero esto puede ser lo más fácil. Porque mostrarse como una es, es como estar demasiado desnudo ante alguien que no te conoce. Los roles que me suelen gustar tienen mucho temperamento o al menos muchas caras diferentes.

AOA: Hablábamos antes de su paso por el teatro de Rieti que tiene fama de tener una acústica excepcional, ¿qué opina de la acústica de la sala principal de Les Arts? ¿Cómo sentía correr su voz? ¿Ha tenido oportunidad de cantar en el Auditorio superior? ¿Qué le parece?
CR: Debo decir que la sala principal para el cantante es muy cómoda. Escuchas que la voz vuelve. Creo que desde la sala, dependiendo de donde estés sentado, se escucha de un modo u otro, mejor desde arriba que desde abajo, porque desde abajo tiene muchísima presencia la orquesta. Canté en la inauguración del  Auditorio superior la Fantasía Coral de Beethoven, lo que pasa es que no recuerdo mucho la sensación y no tengo la percepción de cómo se canta porque era algo conjunto, yo hacía una segunda voz. No puedo opinar.

AOA: Cuando se encuentra en una ciudad extraña, ¿a qué le gusta dedicar su tiempo libre?
CR: Con un trabajo como este te da mucho tiempo a conocerte y a ver qué es lo que te gusta. Depende, hay ciudades en las que he encontrado un gimnasio y me distraía. Me gusta mucho leer. Aprovecho para estudiar. Mucho cine. Pasear. Conocer las ciudades tal y como se viven, no como turista. Tomar un café en algún sitio con gente... Me gusta mucho el arte, la pintura sobre todo y si hay museos interesantes o que tienen obras que me gustan, los visito.

AOA: En estos tiempos económica y socialmente tan complicados que vivimos, ¿cree que todavía tiene futuro la ópera? ¿Y qué opina de la ópera en cine?
CR: La ópera en cine es un modo de que la gente pueda acercarse a ella sin tener un gasto excesivo. La  ópera debería tener futuro porque es un género que tiene la suerte de tener la combinación de todas las artes juntas y eso crea un espectáculo maravilloso, donde puedes ir a una sala y ver escultura, arte dramático, oír música. Entrar en un sitio donde todos tus sentidos se van a ver envueltos.  Pero creo que debe ser mucho más accesible. Conozco mucha gente joven que cuando han tenido oportunidad de ir con algún descuento les ha gustado, pero no se lo pueden permitir. Debería haber más facilidades porque creo que sí hay público que quiere disfrutar de la ópera y seguramente hay mucha gente que querría conocerla.

AOA: Interpretará “Marina” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid durante los meses de marzo y abril. ¿Qué opina del género Zarzuela?
CR: El género es muy completo y creo que está un poco marginado y hay que defenderlo. Me gusta mucho la ópera italiana, pero también me gustaría todos los años hacer una zarzuela al menos. Para un cantante español es importante cantar zarzuela.

AOA: ¿Puede adelantarnos otros de sus próximos proyectos?
CR: Entre mis próximos proyectos está “La Donna del Lago” en el Rossini Festival de Pesaro este verano. Es un festival con el que he ido creciendo: Hace dos años estuve en  L’Accademia, el año pasado hice dos papeles secundarios, y éste  me dan la oportunidad de cantar la protagonista de una ópera que requiere una vocalidad un poco particular. Otro debut importante va a ser Traviata en Oviedo, en el segundo cast, y tengo una posibilidad maravillosa de volver a hacer “La Bohème” en Bilbao, con Emilio Sagi, que es un director de escena al que adoro y amo, con el que me encanta trabajar porque tiene muy en cuenta a los cantantes y con el que se trabaja genial. También un “Stabat Mater” con la Sinfónica de Euskadi y el Orfeón Donostiarra, la “Marina”, que hemos comentado antes, y algunos otros papeles más adelante.

AOA: Para finalizar, ¿Alguno de ellos pasa de nuevo por el Palau de les Arts?
CR: Me gustaría. Yo estaría totalmente orgullosa, encantada y agradecida de poder trabajar otra vez aquí.


Enhorabuena por sus éxitos y muchas gracias.

5 mar 2013

AGOSTINO STEFFANI - CECILIA BARTOLI - MISSION


Cecilia Bartoli


En el Palau de la Música de Valencia, el 11 de marzo de 2013 a las 20:00h. tendrá lugar el recital de Cecilia Bartoli con obras de Agostino Steffani, extraídas de su último trabajo publicado bajo el título Mission.

El mismo día a las 19:00h. tendrá lugar en la sala Martín i Soler del Palau de la Música una conferencia en la que se analizará la trayectoria profesional y la voz de la cantante, y la vida y la obra del compositor, organizada por Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana.


Agostino Steffani (1654-1728)

AGOSTINO STEFFANI

Nace en 1654 en Castelfranco, en la terraferma veneciana, se traslada a Alemania a la edad de trece años donde permanecerá, con la salvedad de tres años de vuelta a Italia, en las cortes de Múnich (München), Hanóver (Hannover) y Düsseldorf hasta el final de su vida.

Comenzó como músico -cantante, organista, clavecinista y compositor- pero como muchos otros artistas llegó a a ser un perfecto cortesano y diplomático. Hasta el punto que en Hanóver se hace cargo de las más altas misiones diplomáticas y en Düsseldorf fue nombrado presidente del gobierno. Desarrolló una importante actividad política aunque en la última etapa de su vida se dedicará más de lleno a la carrera eclesiástica que culmina con su nombramiento como obispo de Spiga y como vicario apostólico del norte de Alemania.

Ha sido calificado como el mejor compositor italiano entre Carissimi y Scarlatti. Un maravilloso melodista, formidable contrapuntista, con especial atención a las sonoridades de las voces y de los instrumentos, los ritmos, el sonido y los significados de las palabras y las sutilezas de las situaciones dramáticas.

Contribuyó decisivamente al desarrollo de la ópera italiana en Alemania, siendo unánimemente reconocido por su dúos de cámara. Fue uno de los más duraderos vínculos musicales entre Italia y Alemania y uno de los primeros y más efectivos canales de propagación del estilo francés en Alemania, que combinado con el italiano formarán el lenguaje musical que emplearán con profusión Handel y Bach.

Steffani fue el puente entre el alto y el tardío barroco, y entre los estilos francés e italiano, cultivando ambos en territorio alemán.

Libreto de Henrico Leone (1689)

ÓPERAS

La composición e interpretación de óperas ocupa la mayor parte de la carrera musical de Steffani.

El estreno de su primer ópera Marco Aurelio, con libreto de su hermano Ventura Terzago, tuvo lugar en Múnich en Enero de 1681. Allí compondría dos más con libreto de su hermano, Solone y Servio Tullo,  y dos con libreto de Luigi Orlandi,  Alarico il Baltha y Niobe, regina di Tebe.

Entre 1689 y 1695 compuso seis ópera de tres actos para Hanóver con libretos de Ortensio Mauro, Henrico Leone (1689), La superbia d’Alessandro (1690), Orlando generoso (1691), Le rivali concordi (1692), La libertà contenta (1693) e Il trionfo del fato (1695). Existe gran probabilidad de que fuera el autor de otras dos óperas en un acto representadas en ese periodo, La lotta d’Hercole con Acheloo (1689) y Baccanali (1695).

De su periodo en Düsseldorf se le atribuyen tres óperas producidas por dicha corte: Arminio, un pasticcio con libreto de Stefano Benedetto Pallavicini (1707); Amor vien dal destino (1709, aunque compuesta en Hanóver sobre un libreto de Mauro); y Tassilone (1709) con libreto de Pallavicini.

Sus óperas fueron conocidas en toda Alemania, las seis compuestas en Hanóver fueron representadas en el teatro Gänsemarkt de Hamburgo, el primer teatro de ópera publico fuera de Venecia. También fueron representadas su óperas en ciudades como Brunswick, Augsburgo o Stuttgart.

El entorno en el que Steffani compuso su óperas era determinante para sus libretos y música. En los teatros comerciales de Venecia, los empresarios buscaban cubrir sus costes y lucrarse, debían dar al público lo que éste demandaba en cuanto a tema, libreto, compositor y, especialmente, cantantes. En las cortes alemanas (también en las italianas) la ópera dependía de los intereses del príncipe y de la cantidad de dinero que estaba dispuesto a gastar. Los gobernantes de Múnich, Hanóver y Düsseldorf eran generosos mecenas de la ópera porque veían que podía ser usada como arma política de propaganda. Las óperas de Steffani no están basada en temas tratados generalmente por otros compositores sino en otros menos usuales, elegidos por su relevancia y relación con situaciones contemporáneas y su potencial para satisfacer una ambición política.

Muchas de la óperas de Steffani son alegóricas, reflejando las preocupaciones políticas o sociales de las cortes en las que fueron creadas. Muchos de los libretos que musicó están basados en temas históricos de las fuentes clásicas o medievales.

Dos en la historia de la Roma antigua: Marco Aurelio y Servio Tullio.
Tres en la antigua Grecia: Solone, La superbia d’Alessandro y La libertà contenta.
Y cuatro en Alemania: Alarico, Henrico Leone, Arminio y Tassilone.

La preeminencia de temas históricos es una reminiscencia de la ópera representada en la contemporánea Venecia, pero el énfasis en la historia de Alemania, especialmente en el época medieval, refleja el entorno de trabajo de Steffani y lo distingue.

Leyendas romanas o griegas le proporcionan material para cinco de sus obras: Niobe, La lotta d’Hercole, Le rivali concordi, I trionfi del fato, y Amor vien dal destino.

Y fuentes literarias del Renacimiento, para las dos restantes: Orlando generoso y Baccanali.

La mayoría de sus ópera disponen de tres actos, salvo las que tienen libreto de Pallavicini (Arminio y Tassilone) que cuentan con cinco, quizá por influencia de la tragédie francesa. Con pocas excepciones, los actos concluyen con ballets, otra señal de influencia francesa.

Sus obras tienen también un marcado sentido del espectáculo. La mayoría requieren de diez u once escenarios y maquinaria escénica. Alguna de sus óperas de Hanóver cuentan con un coup de théatre destinado a impresionar a la audiencia, rescates de tormentas, tomas de ciudades, desplome de palacios o raptos por animales mitológicos. Las escenas y la maquinaria son descritas minuciosamente en los libretos y partituras y muchas son extraordinariamente elaboradas.

Página web del Palau de la Música de Valencia AQUÍ
Página web oficial de Cecilia Bartoli AQUÍ

24 feb 2013

PREPARANDO "IL BARBIERE DI SIVIGLIA"


Fotografía de la producción de “Il Barbiere di Siviglia” que podrá verse en Valencia

El Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia estrena el próximo jueves 28 de febrero una de las más célebres y chispeantes comedias musicales de todos los tiempos: la ópera bufa “El barbero de Sevilla” de Gioacchino Rossini (Pésaro 1792-París 1868).

El libreto es de Cesare Sterbini y se basa en la comedia “Le barbier de Séville” (1775) del dramaturgo francés Pierre-Augustin de Bemaurchais. Rossini compuso la música en apenas tres semanas de intenso trabajo con el fin de presentarla en el Teatro Argentina de Roma, donde se estrenó el 20 de febrero de 1816.

El tenor Manuel García
La primera función, en la que participó el mítico tenor sevillano Manuel García, fue un rotundo fracaso, en buena medida por la actuación premeditada de un grupo organizado partidario de una ópera precedente titulada también “El barbero de Sevilla” compuesta por el músico napolitano Giovanni Paisiello, que contaba en aquella época con numerosos seguidores. Pero muy pronto la obra pasó a ser una de las preferidas del público de todo el mundo, galardón que no ha perdido nunca, siendo hoy en día la 9ª ópera más representada de todo el repertorio.

La acción se desarrolla alrededor de una casa sevillana del s. XVIII donde viven la joven Rosina y su tutor, el doctor Bartolo.

Personajes principales:
Fígaro, barbero (barítono)
El Conde de Almaviva (tenor)
Rosina, joven sevillana (mezzosoprano o soprano)
Don Bartolo, viejo doctor y tutor de Rosina (bajo)
Don Basilio, cura viejo y profesor de música de Rosina (bajo)
Coro de guardias

El Conde de Almaviva, ocultando su verdadera identidad, trata de seducir a Rosina, una joven sevillana que también persigue el amor del joven. Rosina, a su vez, también es pretendida por su tutor, don Bartolo, un viejo doctor que se quiere casar con ella, fundamentalmente para ganar su dote. Y don Bartolo cuenta con un consejero personal, don Basilio, un taimado eclesiástico que da clases de música a la niña. Finalmente, cerrando el círculo, la joven pareja cuenta con la ayuda, por intereses crematísticos, del astuto barbero Fígaro, que tiene acceso a la casa por ser el encargado de afeitar a don Bartolo.

ACTO I
Uno de los fragmentos más justamente conocidos de la ópera es su obertura, que contiene un tema principal de mucho brío tras el cual comparece uno los recursos preferidos del compositor el crescendo rossiniano. Aquí podemos escucharla en la interpretación que hizo en 1971 Claudio Abbado al frente de la Orquesta del Teatro alla Scala:

 
video de rivalXXI

El primer acto plantea la presentación de los personajes y el comienzo de la trama. El primero en aparecer es el Conde de Almaviva, bajo la falsa identidad del joven estudiante Lindoro. Bajo el balcón de Rosina el tenor canta una sencilla pero cautivadora serenata. Su canto concluirá en un absoluto despliegue de florituras belcantistas. Almaviva ha de ser un tenor muy ligero y con gran capacidad para los adornos, la gracia y la delicadeza. Por ejemplo, Juan Diego Flórez, a quien podemos escuchar en este vídeo de 2007:

 
video de Onegin65

El siguiente en aparecer es Fígaro. En su famosa cavatina “Largo al factótum” (Paso al factótum de la ciudad…), brillante y lucida, apreciamos la sucesión y el contraste entre partes rápidas y partes más pausadas, combinada con la trepidante información que Fígaro nos ofrece sobre su persona. Fígaro es un ídolo popular que afeita, pero que hace también de sacamuelas, de consejero, de alcahuete y de solucionador, por dinero, de los problemas de la gente. Lo debe interpretar un barítono versátil y con facilidad para el agudo. Como Sesto Bruscantini, quien cantaba así el aria de entrada de Fígaro en esta grabación de 1958:

 
video de davidhertzberg

Seguidamente se presenta Rosina. Confinada en casa, en su corazón resuena amorosamente el nombre de Lindoro. Es dócil y dulce pero también, como ella misma nos advierte, si le tocan la fibra, saca esa víbora que lleva dentro “se mi toccano dov’è il mio debole, sarò una vipera” (si me tocan en mi punto débil seré una víbora). Y está dispuesta a mover lo que sea para conseguir el amor de Lindoro. Trinos y coloraturas llenan la preciosa línea melódica que la acompaña en toda la obra. Aquí podemos escuchar la popular cavatina de Rosina “Una voce poco fa” en la voz de la mezzosoprano madrileña Teresa Berganza, en una grabación de 1964:

 
video de leoperarm

Don Basilio se nos muestra cantando la que es probablemente el aria de bajo bufo más célebre de todas las que se han escrito: “La calunnia” (La calumnia es como un vientecillo…). La pieza es una apología de los beneficios que se pueden obtener de una buena calumnia. En esta aria el crescendo se funde literalmente con la realidad, al describir los efectos y consecuencias crecientes que va poco a poco generando una calumnia oportunamente lanzada. Podemos escucharla a continuación en la voz de Ruggero Raimondi:

 
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La presentación de don Bartolo, el tutor y pretendiente de Rosina y su dote, es el aria “A un dottor della mia sorte” (“A un doctor de mi categoría…”) que lo caracteriza muy bien por ser un aria larga y pesada como él. En ella el cantante debe pronunciar las palabras de manera endemoniadamente rápida. Aquí podemos disfrutar ese divertido fragmento en la versión del italiano Enzo Dara junto a Kathleen Battle:

 
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Hay en este acto dos deliciosos dúos, el del Conde con Fígaro, donde ambos planean la primera incursión en la casa; y el de Fígaro con Rosina, cuando el barbero, tratando de ayudarla, se da cuenta de que Rosina es en realidad mucho más lista que él. La música es en ambos dúos encantadora y muy fresca. Y el contrapunto a estos dos dúos juveniles, en los que se planea el encuentro amoroso, lo ponen las palabras entre los dos viejos, que tratan de amarrar el casamiento de don Bartolo con Rosina.

Rossini hacia 1816
El finale del primer acto es soberbio y desarrolla el tremendo guirigay que se monta en la primera intentona fallida por parte del Conde de introducirse en casa de Rosina. El plan de Fígaro, de que el Conde entre en la casa simulando ser un soldado borracho que tiene derecho de alojamiento militar, choca con las lógicas susceptibilidades de don Bartolo y don Basilio, que nunca se fían y dan al traste con la intentona. Esta escena de confusión, típicamente rossiniana, está elaboradísima, va también in crescendo e incorpora paulatinamente en escena, con asombrosa precisión dramática y musical, al Conde, a Rosina, a don Bartolo, a Fígaro y al coro de guardias que ponen por fin orden en el escándalo que se ha producido en la casa.

ACTO II
Fígaro en acción
En el segundo acto asistiremos a nuevas intentonas de incursión en la casa. Primero, el Conde se disfrazará de un ridículo maestro de música sustituto del supuestamente enfermo don Basilio. La clase de música en la que don Bartolo se queda medio dormido mientras vigila los movimientos de Rosina, posee gran vis comica. Cuando, inesperadamente y para sorpresa de todos, aparece en escena don Basilio, que desconoce lo que pasa, se interpreta un exquisito quinteto que se encuentra entre las joyas de la corona del Barbero. Fígaro acaba por convencer al cura de que, efectivamente, está enfermo de escarlatina, con la inestimable colaboración de la bolsa de monedas que recibe del Conde.

Ha sido siempre muy celebrada la escena en la que, desaparecido el incómodo don Basilio, en un plano Fígaro distrae a Bartolo mientras le afeita con el fin de que, en el otro plano escénico, el profesor de música y su pupila, (o sea el Conde y Rosina) se puedan decir a escondidas amorosas palabras y planeen juntos su fuga.

A modo de interludio, y justo antes del desenlace, la orquesta interpretará una pieza conocida como “tempestad” o “tormenta”. Rossini se especializó en escribir intermedios-tormenta en sus obras, el más célebre de los cuales es el de “Guglielmo Tell”.

El final de este segundo y último acto, que discurre embarulladamente hasta concluir en el esperado final feliz, es una gran fiesta de la que participa todo el mundo. Cartas escondidas y deslizadas furtivamente, disfraces, una falsa lista de la compra, un manojo de llaves, bolsas de dinero que se deslizan convincentemente, improvisaciones para salir de apuros, apariciones por sorpresa, cambios inesperados que chafan los planes o una escalera de quita y pon, son los eternos ingredientes de este tipo de comedia y que se desarrollan a través de los dos actos en que se divide la obra. Recomendamos prestar atención al terceto “Zitti, zitti, piano, piano” (“en silencio, en silencio, despacio, despacio”) en que la acción parece detenerse para recrearse tan solo en la música.

Hay dos motores que mueven la trama: el amor y el dinero. Rosina y Almaviva buscan lo primero; Fígaro y Basilio lo segundo. En un plano intermedio, Bartolo parece que busca el amor cuando en realidad lo que busca es la dote.

COMENTARIO
En la ópera encontraremos, por un lado, los números musicales propiamente dichos, o sea las arias, dúos, tercetos, y escenas de conjunto, donde se encuentra la gran música. Pero, entre ellas, se interpretan los llamados recitativos, de los cuales hay a su vez dos tipos: el conocido como recitativo “secco”, en cuyo desarrollo los cantantes recitan acompañados tan solo por el clave, y el recitativo llamado “acompagnato”, en el que ya interviene la orquesta y que sirve para preparar el número musical que venga a continuación.

Estilísticamente destaca el extremo virtuosismo exigido a los cantantes (sobre todo a Rosina y Almaviva) y el canto adornado de la característica coloratura belcantista, consistente en rápidas sucesiones de notas arriba y abajo sobre la melodía.

Giacchino Rossini
Desde el foso, podremos degustar esa fina y sutilísima esencia del concepto rossiniano de orquestación y esos inigualables color y luminosidad que destilan sus óperas bufas. En Il barbiere cada escena está llena de acción y cada acción a su vez está llena de contraste, musical y dramático, entre los personajes. Cada uno es totalmente distinto al otro, pero todos forman entre sí un cuadro admirablemente compacto. Il barbiere es un perfecto ejemplo de eso que se llama en teatro “follie organiséé” (locura organizada). La inspiración que posee la música de Il barbiere di Siviglia nos contagia y transmite esas ganas de vivir y gozar la vida de que siempre hizo gala Rossini, autor de la más vital y optimista de las músicas.

LA VERSIÓN DE VALENCIA
Silvia Vázquez
Este Barbiere supone la esperada presentación en el Palau de les Arts en un rol principal de la soprano valenciana Silvia Vázquez, quien interpretará a Rosina, tras haber participado anteriormente en otras producciones del teatro valenciano en papeles de menor envergadura. Fígaro será interpretado por el barítono Mario Cassi, a quien ya tuvimos ocasión de escuchar en otro título bufo rossiniano, La cenerentola, donde encarnó a Dandini. El tenor uruguayo Edgardo Rocha dará vida al Conde de Almaviva, papel que ya ha cantado en la Ópera de Viena y que interpretará próximamente en Madrid. El veterano bajo georgiano Paata Burduladze, quien ha interpretado recientemente en nuestro coliseo el Sparaffucile de “Rigoletto”, se alternará en el rol de don Basilio con otro conocido por estos lares, Orlin Anastassov, que fue Boris Godunov la pasada temporada.

La dirección musical recaerá en el titular del foso valenciano, Omer Meir Wellber, al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana y del Cor de la Generalitat dirigido por Francesc Perales.

La dirección escénica correrá a cargo de Damiano Michieletto, a quien recordamos por su reciente y fresca visión playera de “L’Elisir d´amore” donizettiano en este mismo escenario. En esta ocasión la producción es original del Grand Théâtre de Ginebra (Suiza).

Publicado por Íñigo de Goñi (“Amics de l´Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana”).
ennecus@yahoo.es



  • Podéis consultar el libreto de Il Barbiere di Siviglia AQUÍ.

  • “Il Barbiere di Siviglia”, de Gioacchino Rossini, se representa en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia los días: 28 de febrero y 3, 6, 9, 12 y 15 de marzo. Más información sobre repartos y venta de localidades, en la web del Palau de les Arts.

  • Duración aproximada: 3 horas y 20 minutos (Acto I: 103 minutos; Descanso: 30 minutos; Acto II: 67 minutos).

9 feb 2013

PLÁCIDO DOMINGO - SOCIO DE HONOR / SOCI D'HONOR (AOA_CV)




Plácido Domingo - Socio de Honor de Amics de l'Òpera
 i de les Arts de la Comunitat Valenciana


El maestro Plácido Domingo ha aceptado ser socio de honor de Amics de l'Òpera i de les Arts de de la Comunitat Valenciana, tras el acuerdo que en tal sentido había adoptado el Consejo Rector de la asociación.

Su actividad como cantante y director ha estado vinculada al Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia desde sus orígenes, siendo uno de los artistas de referencia en el panorama operístico mundial, con una carrera lírica difícil de igualar en la historia de la música.

El pasado viernes ocho de febrero de dos mil trece, tras la última de representación de I due Foscari en el Palau de les Arts, nuestro nuevo socio de honor, junto con su esposa doña Marta Ornelas, tuvieron la amabilidad de recibir al Consejo Rector de Amics de l'Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana, momento en el cual se le hizo entrega del carnet de socio de honor.

El acto se desarrolló en un ambiente de gran cordialidad, interesándose el maestro por los fines y actividades de la asociación y mostrando un decidido apoyo a la iniciativa.

VALENCÍÀ

7 feb 2013

AMICS DE L'ÒPERA I DE LES ARTS DE LA COMUNITAT VALENCIANA SE REUNE CON LA CONSELLERA DE CULTURA

Reunión con la Consellera de Cultura y el Director de Culturarts

El pasado viernes uno de febrero miembros del Consejo Rector de Amics de l’Òpera i de les Arts de la Comunitat Valenciana nos reunimos con la Consellera d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana.

La consellera, María-José Catalá, nos recibió con gran cordialidad y durante la reunión, en la que también estuvo presente el recién nombrado director general de Culturarts, Manuel Tomás, pudimos exponer las inquietudes de nuestra asociación sobre la actividad operística desarrollada en el ámbito de la Comunitat Valenciana y, en concreto, sobre la situación del Palau de les Arts Reina Sofía.

En particular,  pusimos de manifiesto a la titular de Cultura:

- La necesidad de reclamar del Estado una financiación equitativa, aumentando la dotación que al Palau de les Arts se le asigna en los Presupuestos Generales del Estado.

- La idoneidad de una forma jurídica propia para el funcionamiento y personalidad artística del coliseo operístico, como lo es la fundación actualmente existente, y los efectos perniciosos que produciría su disolución e integración en el conglomerado de Culturarts. 

- Así como, la conveniencia de la continuación de una gerencia y dirección artística del teatro de la ópera profesionalizadas y no politizadas.

Por lo demás, nos pusimos a disposición de la consellera para todo aquello en lo que pudiéramos colaborar y nos ofrecimos para tener una comunicación lo más fluida posible.